Valencia sostiene en su columna del diario bogotano que el despliegue empleado por los detractores del líder del Centro Democrático para ese fin “no tiene límites y linda con el cinismo”.

“Todo pueden decir de nosotros, menos que seamos promotores de la violencia”, dice en otro de sus apartes la columna de Valencia. “Jamás hemos justificado el crimen; todo lo contrario, hemos pedido que sea tratado con contundencia”.

“Nunca hemos avalado la idea de justificar a quienes asesinan a los colombianos; tratamos de narcoterroristas tanto a los paramilitares, como a las Farc, al Eln y al resto de estructuras criminales. Rechazamos todas las violencias”, asegura.

Advierte que el rearme de ‘Márquez’, ‘Santrich’, ‘el Paisa’ y otros “corrobora” que quienes no confían en el acuerdo con las Farc tenían razón.

Y ahí pasa factura: “Dijimos desde el inicio que haber dejado el narcotráfico avanzar en el territorio era un enorme error, que los criminales acostumbrados a las gigantescas fortunas no abandonarían aquel negocio. Dijimos que no se podía confiar en la palabra de esos delincuentes. Exigimos que se extraditara a Santrich, insistimos que de liberarlo se fugaría. Todo lo dicho fue cierto”.

“Pero la izquierda que insistía en la liberación de Santrich, que alegaba que no había motivos de desconfianza y reiteraba que después del acuerdo de La Habana Colombia estaría en paz, decide que la culpa es del uribismo”, agrega.

Para ella, “una cosa es haber predicho que todo esto sucedería y otra muy distinta decir que queríamos que sucediera”.

Para demostrar la diferencia en el tratamiento que la justicia le dio a ‘Santrich’ y el de Uribe a los paramilitares, Valencia esgrime el mismo argumento que el expresidente: “Cuando hubo noticia de su reincidencia en el crimen, el presidente los extraditó”.

Y ofrece en defensa de Uribe un dato del cual no indica fuente, y por el cual el país debería estar viviendo hoy un ambiente de sosiego: la desmovilización que promovió Uribe “sigue siendo la más grande la historia pues desmovilizaron 52 mil hombres en armas de los cuales 36 mil eran paramilitares. Esto produjo una reducción del 45% en las cifras de homicidio en el país”, dice.