La muerte del recluso Luis Fernando Murillo se reportó el pasado domingo en el patio 1 de la cárcel de Ternera, en donde ya se detectó el primer contagio de coronavirus desde el 14 de mayo.

El informe que dio a conocer El Universal es que el hombre amaneció muerto en la celda y que, según sus compañeros, el recluso venía presentando síntomas asociados a la COVID-19 como “fiebre y problemas respiratorios”, pese a que hay otras personas que dicen que Murillo “tenía problemas renales”.

En medio de esta confusión, pues el medio local dice que el protocolo para el levantamiento del cuerpo tardó casi todo el día, el hijo de Murillo decidió salir a la calle para averiguar por el cuerpo de su padre, pese a que en la ciudad hay una restricción para movilizarse de ‘pico y cédula’.

Una cámara de Noticias Caracol lo encontró dando vueltas de un lado para otro en busca de alguna información, pues el joven dice que desde el sábado no sabe nada de su progenitor.

“Es la hora y no sé dónde está mi papá. Voy al Dadis (Departamento Administrativo de Salud) y no me dicen, voy a la Alcaldía y nadie me dice, y tras de eso voy pasando, que voy para El Universal a poner el caso, y vienen unos policías y me ponen un comparendo porque no me tocaba salida hoy. Díganme, ¿cómo no voy a salir si mi papá está muerto?”, preguntó.

Al respecto, el director del Inpec, general Norberto Mujica, dijo en el informativo que entiende la preocupación de la familia del recluso, pero que de todas formas hay que esperar a que se confirme la causa de muerte. Eso sí, se aventuró a decir que hay indicios de que “no fue por situaciones de contagio de coronavirus”.