A propósito de la muerte accidental de los hermanos López Torres, el médico —especialista en medicina del dolor y egresado de la Universidad Nacional y la FUCS— le explicó a este medio los efectos que causa este poderoso analgésico opioide, que es de libre venta en droguerías, y por qué no debe suministrarse a niños.

“Lo más importante es que el Tramadol no debe darse a niños menores de 12 años por todas las alertas que se han establecido desde la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos, por sus siglas en inglés). No es que esté prohibido en la población pediátrica, sino que no debe darse a niños o menores de 18 años que tengan problemas respiratorios, alguna neumopatía o cirugía de tipo otorrinolaringológica”, aclaró el médico.

Desde su especialidad, el doctor González también mencionó que el Tramadol se puede utilizar en pacientes mayores de 12 años que lo requieran; sin embargo, se debe hacer una evaluación médica juiciosa sobre la historia clínica y el abordaje.

González, además, asevera que una persona sí se puede desintoxicar cuando ha tomado Tramadol; no obstante, “entre mayor es la dosis y más tiempo pasa entre la administración del medicamento y la consulta a urgencias son más riesgosos los efectos secundarios y menos probable que las intervenciones sean efectivas”.

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Precisamente, esa habría sido la principal causa de la muerte de los niños. Ellos, se presume, tomaron todo el contenido del frasco de Tramadol (10 mililitros, que equivaldrían a 2.000 miligramos), cuando lo máximo era ingerir unos 30 miligramos. Lo habrían hecho porque en la formula médica se sugería que el purgante Albendazol debía tomarse todo el contenido del frasco.

Sobre ese caso, el médico dice que a los niños nunca “debió habérseles dado Tramadol”, por eso hizo las siguientes recomendaciones a los ciudadanos:

  • “Primero, el medicamento siempre debe ser formulado por un médico. No deben hacerse formulaciones por WhatsApp, ni porque la vecina o abuelita lo recomendó. Hay medicamentos con nombres parecidos y en esa similitud pueden venir los errores de administrar un medicamento que no corresponde”.
  • El segundo llamado tiene que ver con que “las farmacias no pueden estar vendiendo medicamentos porque se les ocurre o el farmacéutico lo recomienda”.
  • El tercer aspecto que se debe tener en cuenta es que la formulación de medicamentos como el Tramadol no debe ser hecha por cualquier médico, debe ser un médico que sepa claramente qué es, sus efectos secundarios y tenga clara la dosis adecuada”.
  • En la cuarta reflexión, el doctor envía un mensaje a “las personas que despachan estos medicamentos, que es parte de la seguridad del paciente, deben verificar que lo que está en la fórmula es lo que le están entregando”.
  • También suplicó a los padres que “no se dejen formular medicamentos por cualquier persona”, y en el momento de recibirlos en las farmacias revisen que correspondan con la fórmula que es. No confiarse”.

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Finalmente, explicó que la dosis máxima de Tramadol en adultos es de 400 miligramos al día. En los niños, debería suministrarse dosis de un miligramo por cada kilo que pese el menor. “Cualquier dosis que sea mayor puede ser un riesgo para el paciente […]. La formulación de ese medicamento debe ser de cada 8 horas, máximo cada 6 horas y no sobrepasar las dosis”.