Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 30, 2026 - 7:57 pm
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La lucha contra el crimen organizado internacional ha tenido resultados notorios gracias a la articulación entre la oficina de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), establecida en Medellín, y las autoridades colombianas, quienes han logrado una serie de importantes golpes a organizaciones criminales de alcance global. Según la Policía Nacional, a través de su Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), se coordinó recientemente una operación con agencias antidrogas de Italia y la propia Interpol que llevó a la captura de Roberto Nastasi. Este ciudadano italiano, uno de los criminales más buscados a nivel mundial –con circular roja en 196 países– fue localizado en el Valle de Aburrá mientras visitaba a su pareja en Medellín, poniendo fin a años de movimientos impunes.

Las investigaciones determinaron que Nastasi, conocido como “Rizzo”, operaba principalmente desde Guayaquil, Ecuador, bajo la fachada de un empresario mientras coordinaba el tráfico de sustancias ilícitas hacia Europa. No obstante, sus reiterados viajes a Medellín durante los últimos ocho años para ver a su pareja facilitaron su identificación y seguimiento por parte de las autoridades. La detención se produjo tras meses de vigilancia, y al detenido se le investiga por delitos de conspiración criminal, tráfico internacional de estupefacientes y lavado de activos. En el procedimiento se incautaron equipos electrónicos, incluyendo un portátil, cinco teléfonos y dos tabletas, elementos clave para avanzar en la investigación.

De acuerdo con los reportes policiales, alias “Rizzo” fungía como un eslabón esencial entre la mafia italiana y el Clan del Golfo, coordinando el envío de grandes cargas de clorhidrato de cocaína desde Sudamérica hacia el continente europeo. Su captura evidencia hasta qué punto Medellín ha sido utilizada como punto neurálgico por redes transnacionales dedicadas al tráfico de droga y el lavado de activos, situando a la ciudad y a Antioquia en el radar de los más peligrosos capos internacionales.

En una cronología reciente, la misma región ha sido escenario de la detención de otros líderes del crimen organizado italiano. Por ejemplo, Luigi Belvedere, alias “El colombiano”, también incluido en la lista de los más buscados por la Interpol, fue capturado en 2024 en Medellín, donde ocultaba sus operaciones detrás de una exclusiva pizzería en Cartagena. La operación, denominada Caronte, fue el resultado de un trabajo conjunto de la Dijín, Interpol y agencias policiacas de Italia y Reino Unido, evidenciando la importancia de la colaboración internacional en estos casos.

Casi al mismo tiempo, Gustavo Nocella, identificado como “Ermes” y catalogado como un peligroso delincuente en ascenso dentro del crimen organizado italiano, también fue detenido. Estas acciones permitieron confirmar conexiones activas entre la mafia italiana y grupos delictivos colombianos como La Oficina y el Clan del Golfo, para coordinar el tráfico de drogas hacia Europa. Paralelamente, la ciudad ha recibido a otros líderes delictivos, como Jean Carlo Valderrama, alias “Balín”, buscado por Panamá al liderar estructuras criminales dedicadas a hurtos y homicidios. Su llegada a Medellín se debió a la búsqueda de protección frente a operativos en su país, y refleja la compleja red de vínculos entre delincuentes internacionales y bandas locales.

¿Por qué Medellín y Antioquia se han convertido en refugio y centro de operaciones para criminales internacionales?

Esta pregunta surge a raíz de la constante presencia y captura de figuras del crimen organizado internacional en la región, según informes de la Policía Nacional y reportajes publicados, por ejemplo, en El Colombiano. Medellín, gracias a su ubicación y la existencia de redes criminales locales con capacidad de conexión transnacional, ha facilitado el lavado de activos y la logística del narcotráfico hacia Europa y otros continentes.

Asimismo, la sofisticación de los mecanismos de ocultamiento, desde empresarios ficticios hasta locales comerciales, y la colaboración con bandas como El Clan del Golfo o La Oficina, han hecho que la capital antioqueña y su entorno resulten atractivos para criminales de alto perfil buscados por la justicia de varios países, revelando la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra el crimen transnacional.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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