Durante la instalación de la segunda legislatura del gobierno del Presidente Iván Duque, ellos fueron los elegidos por sus compañeros para tomar las riendas del Congreso este año. Sin embargo, no llegan con una hoja de vida intacta.

En primer lugar, Cuenca admitió que tiene seis procesos en la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia e intentó justificarse en una entrevista con RCN Radio:

“Yo pertenezco a la Comisión de Acusaciones y decisiones que hemos tomado ahí me han llevado a que me abran unas investigaciones por prevaricato. Tengo otra investigación por constreñimiento al elector y otra por enriquecimiento ilícito”.

Además, dijo que se siente tranquilo con eso y que acudirá ante los jueces del alto tribunal cuando lo llamen porque considera que es una persona que “le da ejemplo” a quienes representa.

Por su parte, el nuevo presidente del Senado, Lidio García, asumió el cargo más importante del Congreso con una investigación por “una denuncia por parapolítica”, pero aseguró que nunca lo llamaron a indagatoria y considera que no tiene ninguna relevancia.

Así lo explicó en esa misma emisora:

“Hace 13 años cuando llegué, mis enemigos políticos –a los que le gané en la Cámara–, me hicieron una mala jugada y nunca pasó de preliminar. Yo siempre he estado confiado en que eso no fue más que un ataque político y que en el momento en que se creó la ‘silla vacía’ a mí me dejaron quieto”.

García indicó que la indagación “no se ha cerrado pero no se ha movido”, y que él mismo le solicitó a la Corte que lo escucharan hace dos años.

Cabe recordar que cada 20 de julio hay votaciones para cambiar las mesas directivas de cada corporación y en esta ocasión García estará acompañado de Honorio Henríquez como vicepresidente del Senado, mientras Cuenca tendrá a los representantes Óscar Villamizar y María José Pizarro como vicepresidente y segunda vicepresidenta de la Cámara.