Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 12, 2026 - 9:09 am
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En el contexto político colombiano, un reciente contrato suscrito entre el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE) y la firma Amadeus Consultancy Limited, por un valor de 10.000 millones de pesos, ha provocado intensas discusiones públicas y cuestionamientos sobre la gestión de los recursos estatales. Este acuerdo, cuyo representante legal es el abogado estadounidense Daniel Kovalik, surge meses después de que el propio Kovalik asegurara en medios como Blu Radio que asumiría la defensa del presidente Gustavo Petro de manera gratuita, motivado por lo que describió como “convicción” y apoyo a la causa representada por el mandatario tras su aparición en la Lista Clinton, un inventario internacional de sanciones financieras.

La situación adquirió notoriedad luego de que Germán Ricaurte, director de la Unidad Contra el Gasto Hormiga y candidato a la Cámara de Representantes por Bogotá por el movimiento Nuevo Liberalismo, divulgara el contenido del contrato a través de sus redes sociales. Ricaurte cuestionó abiertamente la destinación de fondos públicos para lo que, a su juicio, constituye una defensa personal del jefe de Estado, calificando el hecho como un “abuso” del erario. El contrato fue celebrado bajo la figura de contratación directa, modalidad prevista para servicios profesionales altamente especializados, en este caso, asesoría en regímenes internacionales de sanciones financieras.

La controversia alcanzó un punto mayor cuando el presidente del Concejo de Medellín, Alejandro De Bedout Arango, notificó la presentación de una denuncia formal ante la Contraloría General de la República, el principal órgano de control fiscal en Colombia. De Bedout solicitó una revisión urgente del contrato, argumentando la existencia de “indicadores de riesgo fiscal relevantes”, especialmente considerando la cuantía y la naturaleza de los servicios contratados. Según la denuncia, existe el riesgo de que el acuerdo sirva para cubrir situaciones personales de altos funcionarios, lo cual podría generar desviación de recursos estatales con riesgo de daño patrimonial para el Estado.

De Bedout también pidió verificar si Amadeus Consultancy Limited es, en efecto, la única opción viable para este tipo de asesoría, pues no encontró evidencia suficiente de una justificación técnica que respalde la exclusividad de la firma seleccionada ni de un proceso plural de selección. Además, enfatizó la coincidencia entre la firma del contrato y los recientes cuestionamientos públicos contra el entorno cercano del presidente, sugiriendo que esto podría reflejar el uso de la contratación para temas de índole personal más que institucional.

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La polémica escaló adicionalmente en el ámbito político cuando la senadora María Fernanda Cabal criticó la contradicción entre la defensa “pro bono” anunciada por Kovalik y la existencia del oneroso contrato. Cabal sostuvo en sus declaraciones públicas que la defensa internacional ante la inclusión en listas de sanción —como la OFAC, Oficina de Control de Bienes Extranjeros— corresponde a una situación personal del mandatario, y por tanto, el pago de estos servicios con recursos estatales sería injustificable.

Frente a estos señalamientos y la posible afectación de fondos públicos, se solicitó que la Contraloría actúe con prontitud para evitar un perjuicio patrimonial antes de que se produzcan los desembolsos previstos en el contrato, el cual apenas inicia su ejecución. La controversia resalta tensiones acerca de cómo deberían emplearse los recursos públicos en situaciones que involucran tanto intereses personales como institucionales de altos funcionarios.

¿Qué es la Lista Clinton y cómo podría afectar a un funcionario público?

La Lista Clinton hace referencia a un mecanismo internacional de sanciones financieras impulsado inicialmente por el gobierno de Estados Unidos. Figurar en esta lista implica restricciones severas de carácter económico y comercial, y puede impactar tanto a personas como a empresas asociadas. Para un funcionario público, la inclusión en la Lista Clinton puede complicar su gestión, ya que limita la capacidad para interactuar financieramente con entidades internacionales y puede generar cuestionamientos sobre la legalidad y transparencia de su proceder.

El debate actual sobre el contrato para asesoría en sanciones financieras refleja la relevancia de este tipo de mecanismos, ya que la respuesta institucional frente a las restricciones puede incidir directamente en la credibilidad y la legitimidad de la administración pública, así como en el adecuado uso de los recursos estatales.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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