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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Oct 23, 2026 - 6:20 am

Los angustiosos y dramáticos momentos que vivieron trece tripulantes tras el accidente de un helicóptero Black Hawk en zona rural del municipio de Inzá, departamento del Cauca, comenzaron a salir a la luz pública gracias al testimonio de uno de los sobrevivientes, quien entregó detalles de las más de cuarenta horas que pasaron atrapados en medio de la adversidad climática de la alta montaña.

El siniestro aéreo, que movilizó a los organismos de rescate hacia una región de topografía compleja, dejó a los uniformados aislados en el páramo de Las Delicias, a más de 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar. Lejos de ceder ante el pánico, los militares se organizaron de inmediato para hacerle frente a las bajas temperaturas y a la lluvia incesante que azotó el sector durante las jornadas posteriores al fuerte impacto.

En declaraciones entregadas a Noticias RCN, el soldado Ortiz, uno de los tripulantes afectados por el incidente, relató las duras condiciones que debieron soportar para mantenerse con vida mientras los equipos especializados lograban ubicar la zona exacta del siniestro. “Soportamos el frío, pasamos la noche porque llovió toda la noche”, narró el militar, al describir cómo los sobrevivientes se agruparon alrededor de los restos retorcidos de la aeronave para buscar algo de resguardo térmico.

La solidaridad y el compañerismo jugaron un papel determinante para evitar una tragedia mayor entre los ocupantes del aparato militar. A pesar de las contusiones y lesiones físicas sufridas durante el impacto, los uniformados asumieron roles inmediatos de auxilio mutuo. “A pesar de que estábamos golpeados, aporreados, ya cada uno a colaborar”, explicó Ortiz, quien detalló cómo tuvieron que improvisar atenciones médicas básicas en el sitio: “Hubo un soldado que sí se partió el brazo, pues también me tocó entablillarlo y tenerlo ahí para evacuar”.

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Durante las largas horas de incertidumbre y espera en medio del páramo, el soldado confesó que encontró la fortaleza mental y el refugio emocional pensando incesantemente en sus seres queridos. “Yo pensé en ellos y le agradecí a mi Dios que estoy vivo y pues lo único que nos dijeron fue que del batallón están comunicándose con las familias”, añadió el sobreviviente, destacando la labor de enlace institucional adelantada con los hogares de los afectados.

Asimismo, los tripulantes atribuyeron el hecho de haber salido con vida de la emergencia a las oportunas y valerosas maniobras ejecutadas por el piloto al mando del Black Hawk en los segundos previos a la colisión. “Gracias al piloto, nosotros estamos vivos”, afirmó Ortiz, reconociendo la pericia y experiencia del oficial en medio de una situación límite que el militar calificó de manera tajante como “un milagro” debido a la magnitud de los destrozos.

Las labores de rescate y evacuación médica coordinadas en el municipio de Inzá se prolongaron debido a las difíciles condiciones geográficas del terreno caucano. Con el rescate exitoso de los trece tripulantes, las autoridades castrenses avanzan ahora en las indagaciones técnicas necesarias para esclarecer las causas exactas que provocaron la caída del helicóptero militar.

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