El texto difundido este jueves es la respuesta a una carta que en el que le pedían un gesto que permitiera continuar las negociaciones con el Gobierno y finalizar el conflicto armado en el país.

“Hacemos un llamado a que cuanto antes -y como han hecho en otras oportunidades- anuncien a Colombia un cese unilateral al fuego y de hostilidades que tenga los más amplios alcances, que permita avanzar en el objetivo de poner fin al conflicto armado”, se lee en la misiva, fechada del 4 de abril y dada a conocer por el senador de izquierda Iván Cepeda.

Entre los firmantes estuvieron el exlíder del equipo negociador del Gobierno con las Farc, Humberto de la Calle; y el máximo jefe de la desmovilizada guerrilla, Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’.

De igual forma, organizaciones sociales, académicos, exministros e indígenas señalaron que con esto buscan que se “ahorren vidas, recursos y sufrimientos” en las zonas donde el Ejército de Liberación Nacional (Eln) hace presencia.

Por eso, la guerrilla dijo que reiteraba su decisión de “avanzar hacia la paz, continuar con los diálogos y la mesa de conversaciones, y acordar de manera inmediata un cese al fuego bilateral que genere alivios humanitarios para las comunidades más afectadas por el conflicto”, que regirá desde “las cero horas del domingo 14 de abril y finalizará el domingo 21 del mismo mes a las doce de la noche”.

Según dice el grupo armado, el gobierno “sigue sordo al clamor” de los diálogos y aseguran que han subestimado muestras la espera de su delegación en La Habana, “24 liberaciones realizadas el año pasado y el cese unilateral que se cumplió para Navidad y Año nuevo, y otros más”.

Sin embargo, no mencionan los atentados terroristas como el de la Escuela de Policía General Santander en el que murieron 22 jóvenes cadetes o los constantes ataques a la infraestructura petrolera del país.

El comunicado agrega: “El gobierno de los seguidores de Uribe aplica su política belicista contra los Acuerdos de Paz firmados con las Farc, da la espalda a las conversaciones con el Eln y arremete contra los movimientos sociales, como lo demuestra su negativa al diálogo con la minga indígena”.

El gobierno y el Eln comenzaron las negociaciones en febrero de 2017 en Quito y en mayo del año pasado fueron trasladadas a La Habana, donde la última ronda de diálogos concluyó sin resultados tangibles el 3 de agosto, cuatro días antes de la posesión de Duque como mandatario de Colombia.

Los diálogos están en un punto muerto justamente desde que el carro bomba explotó el pasado 17 de enero. Este ataque fue calificado por los firmantes como un “retroceso” en las negociaciones, al igual que la decisión de Duque de suspender las conversaciones.

El mandatario colombiano ha condicionado los diálogos a que esa guerrilla deje todas sus actividades criminales, especialmente el secuestro.