La propuesta del líder del Pacto Histórico ha causado profunda controversia en el país. Según explicó, el “perdón social” fue lo que lo acercó al exsenador, hermano del exalcalde de Bogotá Samuel Moreno, quien dejó las finanzas de Bogotá en las ruinas. Por tanto, diferentes personalidades han cuestionado su jugada. 

El comentarista César Augusto Londoño fue uno de los que salió a criticar a Gustavo Petro por mandar a su hermano a tender puentes con una de las familias más corruptas del país en plena campaña electoral. 

(Lea también: El abrazo de Gustavo Petro con hermano corrupto de Samuel Moreno, el del “perdón social”)

A través de su cuenta de Twitter, dejó ver su disgusto con este tipo de planteamientos. Londoño expresó que Petro estaría planteando que Colombia le pida perdón a “corruptos, ladrones y bandidos”. Además, puso en tela de juicio la eficiencia de la justicia colombiana, lo cual sería una receta nefasta y que pondría al país en manos de quienes lo han robado.

A continuación el mensaje de César Augusto Londoño:

Por su parte, Petro, lejos de desmarcarse de la idea por el escozor que ha causado, insistió en que su eventual gobierno implementaría el “perdón social”. Este miércoles precisó que “sin perdón no hay reconciliación”, pero que ese proceso implica justicia reparativa y verdad.

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El candidato señaló que se trata de una reconciliación nacional, más allá de sacar a los corruptos de la cárcel. “No se trata de perdonar al Ñoño”, escribió, sino de que haya una reconciliación como sociedad. Sin embargo, su propuesta no deja de crear incógnitas que generan muchas dudas entre los ciudadanos.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.