Escrito por:  Redacción Nación
Oct 21, 2026 - 5:06 pm

Una frase racista quedó en el centro de la investigación por la muerte de Donovan Balanta, un joven que falleció después de un procedimiento policial en Soacha, Cundinamarca. La Fiscalía presentó graves señalamientos contra varios uniformados, a quienes atribuye presuntas agresiones que habrían comenzado durante una discusión entre vecinos y continuado en la estación de Policía de Cazucá.

Durante la imputación de cargos por homicidio y tortura, el fiscal del caso expuso que uno de los policías habría lanzado amenazas contra las personas presentes en el lugar. “Presuntamente se dirigió al mencionado ciudadano expresándole: ‘Le voy a pegar dos tiros; yo estoy acostumbrado a matar negros guerrilleros en el Chocó’. Aproximadamente 10 minutos después arribaron al sitio otras patrullas de la Policía Nacional adscritas a la estación de Policía Cazucá, esto debido a que el señor intendente Morantes solicitó apoyo argumentando la ocurrencia de una riña”, dijo el funcionario. 

De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, el episodio comenzó con una discusión en la que, al parecer, Balanta lanzó una botella hacia un grupo de uniformados. Los policías lo habrían sometido mediante descargas eléctricas con un dispositivo taser, lo esposaron y lo trasladaron a la estación. La Fiscalía sostiene que allí continuaron las agresiones.

El estado de salud del joven también forma parte central del expediente. La Fiscalía indicó que Balanta manifestó reiteradamente dificultades para respirar y un fuerte dolor en el pecho, además de pedir atención médica urgente. Sin embargo, no habría recibido un traslado inmediato a un centro asistencial.

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“Se pudo establecer igualmente que el señor Balanta permaneció alrededor de 20 minutos en las instalaciones de la estación de Policía Cazucá. Durante este lapso manifestó reiteradamente dificultades para respirar, dolor en el pecho, solicitó asistencia médica inmediata; tales solicitudes fueron transmitidas a los funcionarios de la Policía Nacional que se encontraban ahí”, señaló la Fiscalía.

La investigación también compromete al mayor que comandaba la estación de Cazucá. Al respecto, la Fiscalía le atribuyó presunta responsabilidad en los hechos y sumó a la imputación el delito de falsedad en documento público, por una posible alteración de los registros consignados en los libros de población.

Sobre el traslado del joven, el fiscal describió la intervención de varios uniformados: “Asignado como dotación sobre el cuerpo de la víctima, quien gritaba de dolor y pedía ayuda, finalmente varios uniformados lo trasladaron cargado por la vía pública hasta una camioneta del grupo Goes, la cual había llegado en apoyo al procedimiento, siendo posteriormente conducido a la estación de policía en el municipio de Soacha, Cundinamarca”.

Para la Fiscalía, el procedimiento habría vulnerado los derechos fundamentales de Balanta y podría constituir un caso de violencia policial atravesado por discriminación racial. Las imputaciones corresponden a señalamientos judiciales que deberán esclarecerse durante el proceso.

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