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Un reciente operativo de la Policía Metropolitana de Bogotá reveló la continua presencia de un comercio ilícito de teléfonos celulares en el centro de la ciudad. Esta intervención permitió identificar una modalidad donde equipos robados, previamente manipulados para eludir sistemas de rastreo y bloqueo, eran ocultados en carretillas de venta informal. Posteriormente, estos dispositivos se ofrecían bajo la apariencia de celulares usados o, en algunos casos, eran desarmados para vender sus componentes como repuestos. La investigación llevada a cabo en puntos concurridos demostró la capacidad de estas redes para operar a plena luz del día y en espacios de alta circulación, incluso cerca de donde las autoridades ejercen controles reiterados.
Durante el procedimiento, según información reportada por la Policía Metropolitana de Bogotá (Mebog), se inspeccionaron más de 70 dispositivos móviles y se incautaron 24 celulares con reporte de robo y alteraciones evidentes en su configuración técnica. Esta práctica, destinada a facilitar la comercialización ilegal y dificultar el seguimiento de los equipos, pone en evidencia la sofisticación y persistencia de estos actores dentro del comercio informal. Los celulares recuperados estaban cuidadosamente escondidos en carretillas por vendedores informales que frecuentan sectores con gran presencia peatonal, lo que resalta tanto la movilidad del negocio como la falta de controles efectivos para evitar que mercancía robada circule sin restricción.
Uno de los hallazgos más significativos del operativo fue constatar que varios de los celulares incautados nunca habían sido reportados como robados ante las autoridades. Este aspecto crea dificultades adicionales para la recuperación de equipos y demuestra la importancia de la denuncia formal como mecanismo para combatir el mercado ilegal. Además, el caso dejó en evidencia vacíos importantes en el monitoreo de la cadena de comercialización de teléfonos usados en Bogotá, así como la cercanía entre ciertos sectores del comercio informal y las estructuras delictivas dedicadas al hurto de tecnología.
Si bien las estadísticas oficiales muestran que en lo que va de 2026 el hurto de celulares en Bogotá ha disminuido un 20% y se han recuperado 122 dispositivos, el hallazgo realizado en este operativo indica que el mercado ilícito ha logrado adaptarse y seguir funcionando. Estos datos sugieren que los esfuerzos institucionales deben redoblarse no solo en la incautación de equipos, sino también en promover la cultura de la denuncia y en el fortalecimiento de los controles dentro del comercio de segunda mano.
Desde la Policía Metropolitana se recalcó la necesidad de que las víctimas denuncien el robo de sus celulares, ya que además de incentivar las acciones para su posible recuperación, contribuyen a impedir el ciclo de reventa de dispositivos en sectores vulnerables, con énfasis en el centro de Bogotá, donde este fenómeno ha persistido durante años.
¿Por qué es importante denunciar el robo de celulares?
La importancia de denunciar el robo de celulares se relaciona de manera directa con las posibilidades reales de rastreo y recuperación de los equipos sustraídos. Cuando no se presenta una denuncia formal, las autoridades carecen de herramientas para identificar el origen ilícito de los teléfonos y, en consecuencia, el mercado de segunda mano se convierte en un canal viable para su reingreso.
Adicionalmente, la denuncia formal resulta esencial en el proceso de desarticulación de las redes ilegales que lucran con la tecnología robada. Fortalecer este mecanismo puede contribuir a cerrar los espacios donde el comercio informal se nutre del hurto, especialmente en zonas de alta concentración comercial como el centro de Bogotá.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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