La presencia de habitantes de calle en Bogotá ha ido en aumento, convirtiéndose en un reto social y sanitario para la ciudad. Según lo debatido recientemente en el foro “Retos para la inclusión efectiva de la población habitante de calle en la ruta integral de cuidado y salud”, organizado por las autoridades distritales, el fenómeno no solo se traduce en cifras, sino en la necesidad de replantear la forma en que la administración enfrenta la exclusión y los prejuicios que afectan a quienes viven en esta condición. En el espacio, representantes del Distrito llamaron la atención sobre lo importante que resulta diseñar una atención integral, poniendo en el centro la dignidad y necesidades de cada habitante de calle, dejando atrás miradas que los ven solo como un problema urbano.
Una de las estrategias presentadas por la actual administración en el foro fue la introducción del “Sistema Sociosanitario”, que tiene como propósito principal brindar acceso a servicios de salud y apoyo social para los habitantes de calle, derechos históricamente limitados para este grupo. De acuerdo con información compartida por El Espectador, en el marco de este sistema se han realizado 101 recorridos en 18 localidades de Bogotá, alcanzando la atención de 1.698 personas, aplicación de 870 vacunas, y la realización de 699 valoraciones médicas. Además, 1.027 integrantes de esta población han recibido acompañamiento psicosocial, lo que refleja el esfuerzo por ofrecer una atención más integral.
Gerson Bermont, secretario de Salud, enfatizó la importancia de no reducir a las personas a simples cifras. Insistió en la necesidad de empatía y en la colaboración entre distintas entidades, en especial con la Secretaría de Integración Social, fundamental para acercar servicios y fortalecer la capacitación del personal encargado. Bermont subrayó que el mayor reto es derribar las barreras para el acceso y transformar la atención brindada, impulsando la visión de que cada habitante de calle merece cuidado y oportunidades.
Otro tema clave tratado en el foro fue el análisis del censo más reciente, que da cuenta de un aumento cercano al 10% en la población en situación de calle en los últimos siete años. Mientras que en 2017 el censo registraba 9.538 personas, actualmente la concentración principal sigue en zonas céntricas como La Candelaria, Los Mártires y Santa Fe, aunque se observa una progresiva migración hacia localidades como Kennedy, Suba y Engativá.
El censo revela que el 90% de la población habitante de calle son hombres, mientras que los porcentajes de mujeres e intersexuales se mantienen bajos. También destaca que más de 1.300 presentan algún tipo de discapacidad, lo que indica necesidades particulares de atención. En cuanto a las causas que los llevaron a esta situación, el conflicto familiar figura como el motivo predominante (38,3%), por encima del consumo de sustancias psicoactivas (29,4%), la pérdida de ingresos y la decisión propia. Esta información, recogida por El Espectador y atribuida tanto al DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística) como a autoridades distritales, expone que la respuesta debe ir más allá de la simple asistencia, involucrando empatía, formación, y adaptación de los servicios sociales y de salud.
La pregunta que surge tras el análisis del fenómeno en Bogotá es: ¿Existen diferencias en la atención de los habitantes de calle entre las distintas localidades de la ciudad?
Esta pregunta es relevante, ya que el censo ha evidenciado una redistribución de la población habitante de calle hacia nuevas localidades, lo cual supone desafíos adicionales para la gestión pública y la adaptación de los servicios sociales y de salud. Entender si existen variaciones en los enfoques de atención o en la disponibilidad de recursos en cada localidad permite identificar áreas donde es necesario fortalecer la ayuda y asegurar que la respuesta sea equitativa en toda la ciudad.
El análisis de estas diferencias también sería útil para las autoridades distritales, permitiéndoles diseñar estrategias más adaptadas a las realidades específicas de cada zona, partiendo de datos confiables y evitando enfoques generalizados que podrían dejar sin cobertura a grupos vulnerables en lugares donde la presencia de habitantes de calle ha crecido recientemente.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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