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Recientemente, el humedal Juan Amarillo, también conocido como Tibabuyes y ubicado entre las localidades de Suba y Engativá al noroccidente de Bogotá, fue escenario de una controversia. Nicolás de Francisco, aspirante a la Cámara de Representantes por Bogotá, efectuó una labor de limpieza en este ecosistema junto a algunos habitantes de la zona. La acción, difundida en redes sociales, desencadenó una respuesta negativa por parte de la Administración Distrital, específicamente de la Secretaría Distrital de Ambiente.
Según lo manifestó Adriana Soto, secretaria Distrital de Ambiente, cualquier iniciativa de cuidado en estos valiosos ecosistemas urbanos es bienvenida, pero la intervención encabezada por De Francisco no cumplió con las normativas establecidas para áreas protegidas. Soto precisó que las acciones realizadas por el candidato expusieron tanto a él como a los voluntarios a un alto riesgo al ingresar a una de las zonas más profundas y peligrosas del humedal Juan Amarillo, además de hacerlo sin la debida autorización. Este humedal, como lo señala la SDA (Secretaría Distrital de Ambiente), es un espacio protegido que cuenta con regulaciones estrictas para preservar tanto la integridad de su ecosistema como la seguridad de quienes puedan visitarlo o intervenir en él.
Adriana Soto enfatizó que se desatendieron las recomendaciones y advertencias realizadas por los vigilantes encargados del cuidado del lugar. Además, destacó que los residuos extraídos durante la supuesta jornada de limpieza fueron abandonados en el espacio público, una conducta que contraviene las reglas que regulan el manejo ambiental y la gestión de desechos en estos ecosistemas. La secretaria cuestionó la utilización de estos espacios con fines políticos y reiteró que cualquier acción de intervención debe cumplir con los protocolos y autorizaciones establecidos por las autoridades ambientales del Distrito.
En una publicación en la red social X (antes conocida como Twitter), las declaraciones completas de Adriana Soto recogen tanto el rechazo frente a este tipo de iniciativas por la falta de cumplimiento normativo, como la invitación a sumarse a las actividades oficiales. Desde la Secretaría de Ambiente se recuerda que en coordinación con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), de manera regular se organizan jornadas de limpieza en los humedales, para las cuales se dispone de equipos y dotaciones especiales, convocando a la ciudadanía a participar bajo el marco de la legalidad y la protección real del entorno.
Esta polémica pone en discusión el equilibrio entre la participación ciudadana y la preservación ambiental, así como la importancia de seguir procedimientos autorizados para cualquier intervención en zonas protegidas. La instrumentalización política de los recursos naturales no solo puede poner en riesgo los ecosistemas, sino también a quienes los intervienen sin preparación ni respaldo técnico.
¿Por qué es fundamental respetar los procedimientos y normas al intervenir ecosistemas protegidos?
El respeto a los procedimientos y normas definidos para la intervención en ecosistemas protegidos, como los humedales de Bogotá, es fundamental porque estos espacios tienen dinámicas ecológicas delicadas y cualquier alteración sin supervisión adecuada puede causar daños irreparables tanto a la flora y fauna, como a los servicios ambientales que proporcionan. Por ello, las autoridades ambientales han establecido protocolos que aseguran no solo la protección de estos lugares, sino también la seguridad de los voluntarios y la eficacia de las acciones realizadas.
El caso relatado demuestra que la buena intención no exime de cumplir con los requisitos legales, y que es responsabilidad de quienes quieran vincularse al cuidado ambiental hacerlo dentro del marco establecido. Esto garantiza que los esfuerzos contribuyan realmente a la sostenibilidad de los ecosistemas y eviten resultados contraproducentes, como el abandono de residuos o el deterioro inadvertido de áreas sensibles.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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