El panorama de la movilidad en Bogotá atraviesa una fase decisiva con la transformación de uno de sus puntos neurálgicos: la estación Avenida Jiménez de TransMilenio, ubicada en la troncal de la avenida Caracas, suspendió su operación desde el sábado 7 de febrero. Este cierre, anunciado y ejecutado para dar paso a las obras del Metro de la ciudad, representa no solo un cambio operativo para los cientos de miles de pasajeros diarios, sino también un hito en la modernización del transporte público en la capital, de acuerdo con la información divulgada por Noticias Caracol.
Ante el inminente impacto que podría provocar la suspensión de este nodo estratégico, la Alcaldía de Bogotá y TransMilenio han implementado una solución provisional: la habilitación de una estación temporal situada sobre la avenida Caracas, entre las calles 10 y 8. Esta infraestructura busca responder con agilidad a las necesidades de los usuarios, permitiendo descongestionar la zona y preservar la conexión entre diferentes corredores de la ciudad.
Las modificaciones logísticas que trae el cierre son notorias. Ya no es posible acceder al túnel ni salir por la calle 11, y los tres vagones sobre Caracas permanecen inhabilitados. En este contexto, la ruta fácil 5 se convierte en pieza fundamental para quienes transitan entre el Eje Ambiental, la troncal de las Américas y Caracas Sur, asumiendo el rol que antes cumplía el transbordo subterráneo. La estación temporal distribuye los servicios en tres vagones: hacia el norte, los ciudadanos tienen acceso a rutas como la 3, 5, 8, B18, B27, B7, C15, J76 y K54; hacia el sur, a los servicios 3, 8, H54, H75, H76, H15, H27 y L18.
Por su parte, los dos vagones ubicados sobre la Avenida Jiménez, con acceso por la carrera 12, continúan operando de manera habitual, prestando servicios a rutas como F23, F51, 5 (con destino a las Américas), J70, J23 y M51 hacia el Museo Nacional. Esta dinámica se enmarca en la estrategia general de la ciudad, que ya suma cinco estaciones temporales en la troncal Caracas, posicionándose como un ejemplo de adaptación urbana frente a megaobras de infraestructura.
El avance en la construcción del Metro de Bogotá, la obra que motiva estos cambios, es igualmente destacable. Con corte al 31 de enero de 2026, el proyecto reporta un progreso del 72,13 por ciento, según el seguimiento informado por Noticias Caracol. El viaducto —estructura esencial para el funcionamiento del metro— ya cuenta con 10.650 metros culminados, beneficiándose del uso de tres vigas lanzadoras, una tecnología que acelera y optimiza los procesos en corredores emblemáticos como la avenida Caracas.
Además del aspecto constructivo, el componente operativo también avanza: como parte del plan de adquisición de material rodante, el sexto tren de la Primera Línea fue recibido recientemente en el puerto de Cartagena. Se prevé que durante el primer semestre de 2026 se concreten las primeras pruebas de estos trenes sobre el viaducto, sentando así las bases para que la infraestructura esté completamente habilitada hacia finales de ese año. Con estos desarrollos, el transporte en Bogotá da pasos firmes hacia una modernización largamente esperada, obligando a miles de ciudadanos a adaptarse a una red vial en continua transformación.
¿Qué es una viga lanzadora y cómo contribuye a la construcción del viaducto del Metro? Este término técnico hace referencia a una máquina empleada para instalar vigas de gran tamaño que sirven de soporte en estructuras como puentes y viaductos. Su uso agiliza la obra y reduce los riesgos, lo que resulta crucial en proyectos de gran escala y en vías tan transitadas como la avenida Caracas. Comprender su importancia permite apreciar el nivel de sofisticación técnica y la planificación estructural que actualmente marcan el rumbo de la movilidad bogotana.
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* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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