El singular tributo se llevó a cabo en el centro de Bogotá, cerca de la sede presidencial y en frente del Congreso.

La escultora Doris Salcedo, que ya había convertido en monumento las armas fundidas de exguerrilleros de las Farc, que firmaron la paz en 2016, supervisó la obra ‘Quebrantos’, en la que participaron cientos de voluntarios y líderes sociales.

Durante horas, los nombres de 165 activistas muertos fueron escritos a gran escala sobre el suelo de la Plaza de Bolívar, con la ayuda de plantillas. Después fueron cubiertos de cristal antes de que los activistas los rompieran con los pies.

“Así como se destruyen los vidrios, así nos han destruido”, señaló a la AFP Aida Quilcué, una líder indígena cuyo esposo —también dirigente— fue asesinado por el Ejército en 2008 tras una protesta de pueblos originarios en el suroeste de Colombia. El Estado colombiano fue condenado y pidió perdón por el crimen.

Víctima de violencia sexual en el marco del conflicto armado, Dolly Vinasco encabeza una organización que aboga por las mujeres que sufrieron el mismo castigo a manos de grupos armados ilegales en los últimos años en el centro de Colombia.

“A medida que voy rompiendo los vidrios, uno va mirando cómo se fragmentó, pero también cómo uno puede romper esas cadenas que la ataron en un momento dado en el pasado”, dijo visiblemente conmovida.

Salcedo, por su parte, confió en que su iniciativa contribuya a romper el silencio frente a esta campaña selectiva de asesinatos de activistas que involucra a bandas armadas del narcotráfico y rebeldes disidentes de las Farc, entre otras organizaciones, según la Fiscalía.

“Esto es una acción de duelo que busca que reflexionemos acerca de estas pérdidas que están ocurriendo con una frecuencia inusitada. Al romper el vidrio estamos rompiendo el silencio, si logramos romper el silencio alrededor de estas muertes desgarradoras, de pronto lograremos que paren”, señaló la artista a la prensa.

La Defensoría del Pueblo (Ombudsman) ha documentado 470 casos de líderes y activistas de derechos humanos asesinados entre enero de 2016 y el 25 de mayo de este año.

El gobierno de Iván Duque se ha comprometido a reforzar la seguridad en los territorios más amenazados por este fenómeno de violencia.

La ONG internacional Front Line Defenders denunció a Colombia como el país donde más asesinatos de activistas de derechos se registraron en 2018.