La carta, fechada el primero de julio del año pasado, la suscribe el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, y comienza con un ropaje de comprensión y solidaridad por Álex Saab, pero, con el paso de los párrafos, se va desvelando el verdadero propósito del documento.

“En nombre de Su Excelencia Nicolás Maduro Moros […], le envío un saludo fraternal y nuestro pleno apoyo ante la situación adversa que está enfrentando”, le dice al principio Arreaza en la carta, difundida por El Nacional, de Venezuela.

Después, Arreaza cambia el tono a uno más imperativo. “Como sabe, la República de Cabo Verde ha recibido una solicitud de extradición de Estados Unidos. Esto era de esperar y ahora debe centrar su atención en defender por todos los medios posibles este atroz ejemplo de extraterritorialidad judicial por parte del gobierno de Donald Trump [entonces presidente de Estados Unidos]”.

“Sabemos que la lucha contra tal poder será dura, pero el presidente [Maduro] confía en que usted prevalecerá”, agrega Arreaza.

En este punto de la carta el canciller comienza a prefigurar su amenaza: “Dada su condición de enviado especial de […] Venezuela, estoy en el deber de recordarle que la política exterior del Estado venezolano forma parte de los planes integrales en materia de seguridad y defensa de la Nación. […] En el anterior sentido, y en atención a las actividades que le han sido encomendadas, está usted en posesión de información concerniente a la seguridad y defensa de la nación considerada ‘clasificada’”.

“Tenemos razones bien fundadas para estimar que, en caso de ser extraditado a los Estados Unidos, usted será presionado por cualquier método, legítimo o no, para la revelación de dicha información, lo que supondría un gran riesgo para nuestro país”, le advierte Arreaza a Saab.

Y ahí Arreaza le suelta la andanada a Saab. “Es también mi deber recordarle que, en su calidad de Enviado Especial, usted está sujeto a las leyes venezolanas y está obligado a mantener los más altos niveles de secreto, confidencialidad y lealtad con respecto a la información clasificada que posee”.

“Cualquier violación de la misma [información] podrá dar lugar a un proceso penal y estar sujeta a las sanciones previstas en la legislación venezolana en relación con la divulgación de información que comprometa la seguridad y defensa de la Nación, la revelación de secretos y el delito de traición“, agrega.

Arreaza advierte a Saab que no puede aceptar voluntariamente la extradición a Estados Unidos, porque “supone la vulneración de la seguridad y defensa nacional” y “un daño inminente” a Venezuela, por lo que —le dice Arreaza a Saab— “debe tomar […] todas las medidas legales para evitar la extradición”.