A través de un comunicado de prensa, las arquidiócesis de las dos ciudades les recomendaron a sus feligreses que si se van vacunar contra el coronavirus escojan los tratamientos elaborados por Pfizer y Moderna, informó Associated Press.

Los funcionarios eclesiales, citados por ese mismo medio, puntualizaron que el fármaco de Johnson & Johnson es desarrollado mediante una línea celular de cultivo, derivada de “fetos abortados”.

Estas declaraciones, que activaron nuevamente las discusiones religiosas sobre las vacunas, se dieron antes de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizara ese fármaco para controlar la pandemia.

“Es moralmente aceptable recibir los tratamientos contra el COVID-19 que han usado líneas celulares derivadas de fetos abortados”, manifestó el Vaticano en diciembre pasado.

Pese a las afirmaciones de las arquidiócesis, Johnson & Johnson enfatizó que en su tratamiento contra la enfermedad respiratoria no existe tejido fetal y que es producida utilizando un virus inerte de la gripa (adenovirus), agregó la agencia de noticias.

John Bel Edwards, gobernador de Luisiana y demócrata que se opone al aborto, finalmente invitó a toda la ciudadanía a que se vacunen contra el coronavirus con cualquier fármaco aprobado para poder frenar la propagación del virus en Estados Unidos.