Lo que pueda pasar en las próximas horas en las difíciles relaciones comerciales entre las 7 potencias del mundo es una gran incógnita.

La situación, que ya era compleja, empeoró cuando el principal asesor económico de la Casa Blanca Larry Kudlow responsabilizó al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, del fracaso del G7.

El primer ministro de Canadá, un país afectado, al igual que los europeos, por las nuevas tasas estadounidenses a las importaciones de acero y aluminio, afirmó el sábado que estos derechos aduaneros eran “insultantes” para los veteranos canadienses que habían apoyado a Estados Unidos en conflictos que datan de la Primera Guerra Mundial.

Unas horas más tarde, Trump retiró súbitamente su apoyo al comunicado final de la cumbre de dos días realizada viernes y sábado en La Malbaie (Quebec, este de Canadá), pese al compromiso logrado, tras ásperas negociaciones, sobre temas comerciales.

Acordamos. Nos comprometimos con el comunicado. Nos unimos al comunicado de buena fe”, declaró Kudlow en el programa “Estado de la Unión” de CNN.

“Es una traición, nos engañó, no sólo Trudeau, también los otros miembros del G7”, añadió.

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Refiriéndose a la reacción de Donald Trump, que trató a Trudeau de “deshonesto y débil“, dijo que fue para “no mostrar debilidad” antes de su cumbre con Kim Jong Un sobre la desnuclearización de Corea del Norte.

No podemos colocar a Trump en posición de debilidad antes de las discusiones con los norcoreanos“, previstas para el martes en Singapur, declaró Kudlow.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.