Sin embargo, Trump no sabe qué va a hacer. En una entrevista con el programa ‘Face The Nation’, de CBS, le preguntaron al mandatario estadounidense si una nueva prueba implicaría una respuesta de su país. Trump dijo:
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No lo sé. Quiero decir, ya veremos”.
En la misma entrevista, le preguntaron su opinión sobre los constantes fallos de los norcoreanos a la hora de probar sus misiles. Trump dijo que a lo mejor no eran buenos artefactos, pero que quizá tendrán misiles de calidad en algún momento, informa Independent.
Sin embargo, el mandatario no dio muchos más detalles sobre sus planes, y arguyó que no es conveniente que Estados Unidos anuncie sus opciones militares. Y agregó:
Esto es un juego de ajedrez. Simplemente no quiero que la gente sepa qué es lo que pienso”.
Además, dijo que Kim Jong-un, líder de Corea del Norte, es “muy inteligente” por haber tomado el poder de su país a una edad muy joven.
La gente pregunta, “¿Está cuerdo?”. No tengo idea… pero era un hombre joven de 26 o 27 años… cuando su padre murió”.
Pero no todo fueron elogios para el dictador. Citado por CNN, Trump agregó:
[…] Pero tenemos una situación que no podemos dejar, no podemos dejar que lo que ha sucedido durante varios años, continúe”.
La tensión entre ambos países empezó a crecer desde hace algunos meses debido a las pruebas nucleares de Corea del Norte y a las advertencias de Estados Unidos por eso. Las diferencias entre las dos naciones, que aún no escalado al campo bélico, tienen al mundo en un escenario similar a la crisis de los misiles en Cuba, en los años 60, en el marco de la Guerra fría.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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