En una entrevista para la BBC News, el hombre manifestó que nunca se sintió conforme y feliz en los empleos que desempeñó y por eso decidió en 2018 formar su propio negocio, el cual no es convencional.

“La gente cercana me solía recriminar que en las fiestas yo no hacía nada. Me sentía culpable y concluí que quizás hacer algo no se me daba bien. Entonces pensé en que a lo mejor podía sacarle alguna ventaja y se me ocurrió el negocio de ‘rentar a una persona para que no haga nada'”, afirmó.

Aunque estudio física en la Universidad de Japón y tiene un postgrado en terremotos, Morimoto recalcó que con esta nueva profesión se siente satisfecho y cómodo, pues está haciendo algo en lo que es bueno.

El hombre, que tiene actualmente más de 270.000 seguidores en Twitter, señaló en la cadena de noticias que recibe cerca de tres solicitudes diarias para prestar su servicios, los cuales tienen un costo de 100 dólares (350.000 pesos colombianos aproximadamente).

“Te rento una persona (yo) que no hace nada. Siempre acepto solicitudes. Solo debes pagar US$100, gastos de transporte y la comida. Solicitudes y consultas por mensajes directos”, dice su presentación en las redes sociales.

Morimoto, además, puntualizó que antes de ser contratado les específica a sus clientes que realmente no hace nada que no sea comer, tomar bebidas embriagantes (cautelosamente) y dar respuestas simples.

De acuerdo con el japonés, con este trabajo ha vivido experiencias bastante particulares. Por ejemplo, indicó que un sujeto lo contrató para ir a una estación de tren a despedirse de una persona que se iba de la ciudad, mientras que otro pidió sus servicios para que se pusiera en la línea de meta de una maratón que estaba corriendo.

“Me dijo que no creía que fuera capaz de completar la carrera y decidió alquilarme para aumentar su motivación. Al final, el hombre terminó la competencia y le premiaron con una medalla”, agregó.

COVID-19 dejó en evidencia la “pobreza oculta” que experimentan algunos ciudadanos en Japón

Si bien es la tercera economía mundial, las autoridades en Japón han tenido que restablecer en los últimos meses la distribución de alimentos en Tokio para ayudar a las personas con dificultades económicas.

“La pandemia del COVID-19, el aumento del desempleo y la caída de los salarios han afectado directamente a los trabajadores pobres de nuestra nación”, explicó Ren Ohnishi, presidente de Moyai (ONG local).

Cerca de medio millón de personas, según el dirigente del organismo, perdieron su empleo durante la parte final del 2020, pese a que la tasa de desempleo en el país asiático no supera el 3 %.