El profesor usa un sistema de medidas que él llama “claves” para predecir los resultados políticos y, con base en eso, está convencido de que el ‘impeachment’ es inevitable para Trump. De hecho, ya está escribiendo un libro al respecto, informa Independent.
Un portavoz de HarperCollins, la editorial que publicará el libro del profesor Lichtman, dijo que:
El profesor ha predicho correctamente cada elección presidencial desde 1984, incluyendo la de 2016. Ahora se centra en el presidente 45 de Estados Unidos y en su siguiente predicción, que no es si Trump enfrentará un ‘impeachment’, sino cuándo”.
Según el profesor, en el Partido Republicano no hay un apoyo unánime al presidente porque “no lo pueden controlar, es impredecible”. Por eso, considera que Mike Pence, el actual vicepresidente, es la persona ideal para el partido, ya que es un conservador y “republicano controlable”.
Según Time, en su nuevo libro, titulado ‘The Case for Impeachment’, Lichtman expone los motivos por los que el mandatario republicano es bastante propenso a este proceso: sus siempre negados vínculos con Rusia, desde antes de la elección, y los potenciales conflictos de interés relacionados con sus negocios personales.
La teoría de Lichtman, sin embargo, no es nueva. Incluso desde antes del día de las votaciones, el profesor dijo que, si resultaba elegido, Trump enfrentaría un ‘impeachment’. Esa hipótesis ha tomado especial fuerza en las últimas semanas, dados los escándalos en los que se ha visto envuelto el mandatario. ¿Será que se cumple? Amanecerá y veremos…
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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