La embajada, cerrada desde hace varios meses, está en un gran complejo enclavado en una zona montañosa del sureste de Caracas, fue rodeada por varias decenas de policías nacionales, observaron periodistas de la AFP.

Los agentes no permitieron a los reporteros descender ni tomar imágenes y los obligaron a marcharse.

Maduro mandó a “reforzar la vigilancia y la protección policial y legal sobre el edificio” el jueves, en respuesta al desalojo de los últimos activistas que ocupaban la sede diplomática venezolana en Washington.

Los ocupantes trataban de impedir, con anuencia del gobierno socialista, que la sede fuera tomada por representantes del opositor Juan Guaidó, quien reconocido como presidente interino de Venezuela por medio centenar de países le disputa el poder a Maduro desde hace casi cuatro meses.

Maduro rompió relaciones con Estados Unidos luego de que Donald Trump considerara legítima la proclamación de Guaidó el pasado 23 de enero, y ordenó la salida de su personal diplomático en Caracas.

Washington se negó desafiando la legitimidad del dictador socialista, pero terminó a mediados de marzo anunciando la retirada de todos sus trabajadores ante un recrudecimiento de la crisis venezolana.