Luther, que contravino las medidas de prevención contra el coronavirus, hubiera recibido un castigo menor si no se hubiera negado a reconocer su culpa y mostrar remordimiento, explicó el juez Eric Moyé.

“Tengo que discrepar con usted, señoría, cuando dice que soy egoísta, porque dar de comer a mis hijos no es egoísta. Tengo estilistas que están pasando hambre porque alimentan a sus hijos antes que a ellos mismos”, dijo la empresaria, según apuntaron medios locales.

“Por lo que, señoría, si cree que la ley es más importante que dar de comer a los niños, entonces por favor continúe con su decisión, pero no voy a cerrar la peluquería”, añadió.

Los documentos judiciales señalan que además de ignorar la orden de varios juzgados de no abrir su establecimiento, Luther no garantizó que sus empleados cumplieran con la distancia de seguridad. El abogado de esta peluquera anunció que presentará un recurso a la decisión del juez.

El fiscal general del estado, Ken Paxtonto, envió este miércoles una carta al juez en la que criticó su decisión de enviar a Luther a la cárcel, un fallo que calificó de “abuso vergonzoso de su discreción judicial”, y pidió su puesta en libertad.

“Me parece indignante y fuera de lugar que durante esta pandemia nacional, un juez, en un condado en el que se liberó a criminales por temor a que contrajesen COVID-19, encarcelara a una madre por mantener abierta su peluquería en un intento por poner comida en la mesa de su familia”, dijo Paxton en un comunicado.

El mismo día que Luther fue condenada, el gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció que las peluquerías, barberías y centros de belleza podrán reabrir este viernes si tanto empleados como clientes usan mascarilla.

Estados Unidos alcanzó este miércoles la cifra de 1.210.822 casos confirmados de COVID-19 y la de 71.463 fallecidos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad John Hopkins.