El australiano de 56 años demandó el año pasado a Greg Short, a quien llama ‘Mr Stinky’ (señor apestoso) y aunque perdió en primera instancia, llevó el caso a una apelación, publica el portal Lad Bibble.

El juez, en ese momento, dijo que tirarse pedos sobre o cerca de alguien no constituye acoso, pero Hingst no se rinde y dice que sí es una forma de bullying’ laboral, explica el mismo medio.

El hombre explicó cómo eran las situaciones en las que su jefe se echaba pedos sobre él: “Yo estaría sentado con la cara contra la pared y él entraba a la oficina, que era pequeña y no tenía ventana. Se tiraba un pedo detrás de mí y se alejaba. Hacía esto cinco o seis veces al día“.

En el primer juicio, Greg Short se defendió y dijo que no recordaba haberlo hecho en tantas oportunidades, aunque aceptó que, “tal vez, lo hice una o dos veces” y que si lo hizo no fue con intención de generarle angustia a Hingst, relata Lad Bibble.

Otro de los argumentos del australiano para pedir 973.190 libras (unos 3 mil 800 millones de pesos) es que su jefe hacía esto para hacerlo renunciar a su trabajo y que después de eso quedó con “traumas psiquiátricos”, detalla ese portal.

David Hingst conocerá este viernes la decisión del tribunal de apelación australiano, finaliz Lad Bibble.