Ese supuesto remedio, que se conoce como MMS (por sus siglas en inglés), está fabricado a base de clorito de sodio, un agente desinfectante, informó la Therapeutic Goods Administration (TGA), la agencia reguladora de los productos terapéuticos en Australia.

No es la primera vez que este producto se destaca por sus supuestas propiedades curativas. En 2010, las autoridades sanitarias francesas advirtieron que la MMS era presentada como “un descubrimiento que puede salvar la vida” o como “la respuesta al sida, a las hepatitis A, B y C, a la malaria, al herpes, a la tuberculosis, a la mayoría de los cánceres y a muchas otras de las peores enfermedades”.

Recientemente, la justicia estadounidense suspendió la venta de este producto, fabricado por un grupo bautizado “la iglesia Génesis II de la salud y la curación”.

Ahora bien, la organización MMS Australia no es más que una filial de ese grupo religioso.

La TGA justificó la multa por “los efectos nocivos que podría tener la ingesta de MMS”.

“No hay evidencia clínica, científicamente aceptada, de que la MMS pueda curar o atenuar una enfermedad”, dijo el organismo regulador, y en seguida advirtió:

“El uso de MMS presenta riesgos importantes para la salud y podría dar lugar a náuseas, vómitos, diarrea o deshidratación grave que, en algunos casos, podría implicar una hospitalización”.