La mujer, de 45 años, aseguró a Daily Mail que al momento del incidente, el gato estaba peleando con otro en el trampolín de su jardín. El felino la atacó cuando ella intentó separarlos.

Moira fue al hospital después de una semana de lo ocurrido, al notar que su mano izquierda estaba hinchada y que uno de sus dedos se veía azul. Los doctores descubrieron que las infecciones se habían extendido por su cuerpo y que, de hecho, sus riñones habían comenzado a cerrarse, indicó el diario británico.

Ella se sometió a una cirugía en la que los doctores le amputaron el dedo anular de la mano izquierda. Según el mismo medio, si Moira hubiera tardado más tiempo en ir al hospital, habría podido morir o perder toda su mano.

El rotativo inglés señaló que la escocesa recibió 2 injertos de piel en el brazo y que en el futuro necesitarás más cirugías.