El aspirante y exvicepresidente Barack Obama estampó su nombre en la pared de su antigua residencia para atraer la buena suerte.

“De esta Casa a la Casa Blanca con la Gracia de Dios”, escribió Biden con bolígrafo negro en una pared de la sala, detrás de un cuadro, plasmando su nombre y agregando la fecha “11-3-2020”.

“De su pluma a los oídos de Dios”, escribió un usuario de Twitter bajo una fotografía de la pared firmada que tomó un reportero que viajaba con Biden, que recorre Pensilvania en busca de votos hasta el último minuto.

Así quedó la firma de Joe Biden:

Ya había hecho algo similar durante las primarias de 2008, cuando firmó la pared de un dormitorio de la casa en su truncada segunda carrera por la presidencia, aunque terminó siendo compañero de fórmula de Barack Obama.

Regresar a su primer hogar se ha convertido en una especie de tradición para el candidato de 77 años, quien durante más de tres décadas fue senador por el vecino estado de Delaware, a donde su familia se mudó cuando tenía 10 años.

“Vamos a casa”, dijo Biden, acompañado de dos de sus nietas, al aterrizar en Scranton para realizar uno de sus últimos gestos de una campaña presidencial de 18 meses.

A la actual propietaria de la casa, Anne Kearns, pareció no molestarle. “Te observo todo el tiempo”, le dijo a Biden durante un breve intercambio antes de darle la bienvenida a la casa. “Estoy muy orgullosa de ti”.

Incluso cuando el coronavirus obligó a poner fin a una campaña como la conocían los estadounidenses -sin encuentros cara a cara, ni apretones de manos ni selfies- Biden sintió este martes esa emoción en la calle.

Más de 100 vecinos, seguidores o curiosos, casi todos con barbijo, se congregaron cerca de su antiguo casa, que ostenta un toldo gris en la entrada y postigos negros.

“¡Está ahí! ¡Oh, Dios mío!”, gritó el votante primerizo Mardan Daurilas, de 19 años. “Ese es mi futuro presidente”.

Biden se reunió con algunos viejos vecinos e hizo otras paradas en la ciudad, incluso en la casa de la madre del senador Bob Casey y en una oficina local sindical, antes de dirigirse a Filadelfia en un esfuerzo final por conseguir votos.

El demócrata y el presidente Donald Trump, que se postula a la reelección, se disputan Pensilvania, un estado que cambia sus preferencias partidarias de una elección a otra y que se ha convertido en el principal campo de batalla de esta elección.