Manrique, de 44 años, su esposa Maria Lutz, de 43, y sus dos hijos autistas Elisa y Martin, de 11 y 10, respectivamente, que tenían severos problemas de aprendizaje, murieron a consecuencia de un envenenamiento por gas en su residencia en el norte de Sídney el 17 de octubre de 2016.

El letrado Adam Casselden remarcó en la primera sesión de la investigación que las muertes se produjeron por la inhalación de monóxido de carbono mientras la familia dormía.

“Las evidencias despejarán las dudas de que Manrique fue responsable de obtener el monóxido de carbono”, dijo Casselden ante un Juzgado de Instrucción en Sídney, en declaraciones recogidas por la cadena local ABC.

La pareja atravesaba por problemas financieros, con deudas a la Oficina de Impuestos, hipotecas y tarjetas de crédito en los tres años previos al incidente, explicó Casselden.

Lutz, quien era abogada criminal en Colombia, se dedicaba al cuidado de sus hijos, pero antes de su muerte “estaba entusiasmada ante la posibilidad de volver al trabajo”, se mencionó en la sesión.

Asimismo se conoció que Manrique tenía como amante a una joven de 17 años en Filipinas, en donde él pasaba dos semanas cada mes por motivos de trabajo.

La investigación sobre el presunto suicidio-homicidio de los Manrique-Lutz, que se descubrió después de que los niños faltaran a la escuela, también abordará la posibilidad de modificar las regulaciones para evitar que se pueda obtener monóxido de carbono con la facilidad con la que presuntamente lo consiguió Manrique.