Héroes de las elecciones indonesias” o “mártires de la democracia” son llamados en las redes sociales los fallecidos tras un trabajo agotador en condiciones de calor intenso, lo que ha provocado protestas de ciudadanos indignados ante la sede de la Comisión Electoral en Yakarta, tras los comicios del pasado 17 de abril.

Wisnu Wibowo, de 45 años, se recupera en el ala de cuidados intensivos del hospital Persahabatan, en el este de la capital, donde fue ingresado el día posterior a las elecciones a causa del trabajo incansable que realizó durante los comicios, según su hermano pequeño Agung.

Agung indica que Wisnu, del que se desconocían condiciones previas que afectasen a su salud, todavía está inconsciente la mayoría del tiempo, mientras su mujer hace guardia en el exterior de su habitación.

“Hubo demasiadas víctimas. Pienso que fueron unas elecciones muy complicadas. Espero que en el futuro podamos utilizar otro método para que no haya trabajadores enfermos o fallecidos”, afirma Agung.

Por primera vez en la historia de la tercera mayor democracia del mundo, los indonesios elegían en un solo día entre unos 245.000 candidatos a presidente, vicepresidente, miembros de la Cámara baja y la alta y representantes legislativos a nivel provincial y municipal.

El propio vicepresidente, Jusuf Kalla, ha pedido que no vuelvan a coincidir tantas elecciones en una misma jornada.

Con más de 17.000 islas y una extensión de cerca de 5.000 kilómetros de este a oeste, las elecciones suponen un auténtico desafío logístico en Indonesia, que anunciará los resultados oficiales el 22 de mayo con una victoria probable del actual presidente, Joko Widodo, según el recuento no oficial.

Se estima el 80 por ciento de casi 193 millones de indonesios llamados a votar marcaron 5 papeletas cada uno, que después fueron contadas a mano por los integrantes de las mesas, en algunos casos hasta la mañana siguiente.

“Estaban extenuados porque tuvieron que asumir sus responsabilidades en algunos casos durante más de 24 horas”, dijo el portavoz de la Comisión Electoral, Arief Priyo Susanto.

Ishak Sarawiajo lideró el grupo de trabajo en una mesa electoral en el norte de la capital en la que uno de sus compañeros, Hamid Baso, de más de 50 años, estuvo en coma durante dos días tras las elecciones y ahora se recupera en un hospital del norte de la ciudad.

Para Sarawiajo, los fallecidos merecen ser llamados “héroes de la democracia” ya que murieron cumpliendo con su deber.

Las familias de los fallecidos recibirán 36 millones de rupias (unos 2.535 dólares o más de 8 millones de pesos), los discapacitados 30 millones, y los enfermos o lesionados recibirán 16,5 millones en los casos de gravedad y 8,25 millones para los leves, según un comunicado de la Comisión Electoral (KPU).

El académico de la Universidad Nacional de Australia, Marcus Mietzner, opina que es difícil determinar cuántos de los afectados murieron de extenuación o de otras causas no relacionadas, y asegura que la indemnización del gobierno de Indonesia puede servir como incentivo para reportar cualquier tipo de muerte.

“Es probablemente instructivo comparar esto con la tasa de mortalidad de los viajeros por el hach (peregrinación principal de los musulmanes a La Meca). En 2018, 385 viajeros indonesios murieron durante el hach, de una población de 203.000“, precisó el profesor australiano.