Dorian destruyó un 60% de Marsh Harbour, la ciudad principal de las islas Ábaco, según el primer ministro, Hubert Minnis. El aeropuerto estaba inundado y toda la zona parecía un lago.

Unas “70.000 personas necesitan ayuda inmediata” en las islas Bahamas, dijo el secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU, Mark Lowcock.

La organización desbloqueó un millón de dólares, dijo Lowcock a periodistas a través de un contacto telefónico desde Nassau, y habló de la necesidad de proporcionar alimentos, agua, refugios y medicamentos a los afectados.

Imágenes aéreas muestran daños catastróficos, con centenares de viviendas sin techo, autos volcados, enormes inundaciones y escombros por todos lados. En el aeropuerto de Nassau, abrumado por el ruido de las hélices de los helicópteros de rescate, las ambulancias aguardaban la llegada de heridos para trasladarlos a los hospitales.

El primer ministro Hubert Minnis calificó la situación como “una de las mayores crisis en la historia” del país.

Stephen McAndrew, director regional adjunto para las Américas de la IFRC, afirmó que “la velocidad es esencial” para las operaciones de rescate. “Ahora que Dorian se está alejando de las Bahamas, hay una ventana de oportunidad para salvar vidas y comenzar a aliviar el sufrimiento de estas comunidades”, agregó en un comunicado.

Dorian, que llegó a alcanzar la categoría 5, la más elevada, perdió fuerza hasta la 2, pero el miércoles a última hora la recobraba para situarse en la 3. Con vientos de 185 Km/h, Dorian se aproxima al sur de Charleston, en Carolina del Sur, y se desplazaba hacia el norte a 11 Km/h.

El Centro Nacional de Huracanes, con sede en Miami, alertó sobre una crecida de las aguas en esos estados, calificando la situación de potencialmente peligrosa.

Las autoridades declararon el estado de emergencia en gran parte de la costa este del país. El Pentágono, en tanto, indicó que 5.000 miembros de la Guardia Nacional y 2.700 militares en servicio estaban listos para intervenir en caso de necesidad.