Peter, nacido en la ciudad de Kabale (Uganda), abandonó su numerosa familia cuando tenía 10 años para buscar un mejor futuro, según contó al rotativo británico.

En los primeros años sobrevivió en Kampala, capital del país africano, como ayudante en varios mercados de frutas y verduras, hasta que un hombre, llamado Jacques Masiko, se encariñó con él y lo adoptó, agrega la BBC.

Peter, agradecido, respondió a ese cariño y cuidado de Masiko siendo el mejor estudiante de su colegio, tanto así que para estudiar su carrera profesional se ganó una beca en una universidad de Estados Unidos, donde decidió hacer su vida.

Con 40 años y trabajando para una ONG que llevaba donantes a Uganda para ayudar a las comunidades desfavorecidas, quiso hacer un cambio en su vida y ayudar también a niños huérfanos de EE. UU., a pesar de que es soltero.

Peter fue a una agencia de acogida local y dijo que le gustaría ser voluntario. En ese momento creyó que todos los niños que le iban a dar a su cuidado iban a ser afroamericanos, pero para su sorpresa el primer menor que estuvo bajo su cuidado fue un niño de tez blanca de cinco años, detalló a la cadena inglesa.

“Fue entonces cuando me di cuenta de que todos los niños necesitan un hogar, y el color no debería ser un factor para mí. Tenía dos dormitorios libres y debería alojar a cualquiera que lo necesitara, al igual que el señor Masiko me había dado a mí una oportunidad, quería hacer esto por otros niños”, expresó Peter en el mismo medio.

Un día llegó a su casa Anthony, para ese momento de 11 años. “Puedes llamarme Peter”, le dijo al niño, a lo que él respondió: “¿Puedo llamarte papá?”. Desde ese momento se encariñó con él e hizo hasta lo imposible para adoptarlo legalmente.

3 años después, un episodio de racismo despertó a Peter del sueño en el que vivía. La seguridad de un aeropuerto detuvo a Anthony para preguntarle dónde estaban sus padres. El niño señaló a Peter, y los oficiales empezaron de inmediato a verificar sus antecedentes por ser negro.

Soy tu papá y te quiero, pero a las personas que se parecen a mí, no siempre nos tratan bien”, recuerda que le dijo Peter a Anthony.

Ahora, en medio de la pandemia del coronavirus, Peter acogió a Johnny, un pequeño de 7 años con un llamativo cabello rubio.

Un día, en un restaurante en Charlotte, Peter sacó del lugar a Johnny porque se estaba peleando con otro niño. Mientras lo llevaba al carro, un poco a la fuerza , una mujer se le acercó y preguntó: “¿Dónde está la madre de este niño?”.

“Yo soy su padre”, respondió Peter, pero la mujer, basada en el color de su piel, dio un paso atrás y se paró frente al carro, miró la matrícula y llamó a la policía. “Hay un hombre negro. Creo que está secuestrando a un niño blanco”, dijo.

“Como hombre negro, tengo 10 segundos para explicar quién soy a la policía antes de que potencialmente escale la situación. Siempre le digo a Anthony: ‘Si la policía me para, por favor agarra el teléfono y graba de inmediato’. Porque sé que él es mi único testigo, ¿sabes? Y tengo 10 segundos para salvar mi vida”, finalizó Peter en la BBC.