Pelosi, jefa de la Cámara de EE. UU., estaba acompañada de los legisladores en una rueda de prensa en el Capitolio, donde en las próximas horas se espera que se someta a votación en la Cámara Baja una resolución sobre entrega de los cargos políticos contra Trump al Senado y la designación de los conocidos como ‘managers of impeachment’, que ejercerán de fiscales en el proceso de destitución.

Una vez que se produzca esa votación se prevé que esta tarde los fiscales entreguen formalmente esas acusaciones -de abuso de poder y obstrucción al Congreso- a la Cámara Alta, donde el juicio político podría comenzar el próximo martes, según adelantó el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.

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“El énfasis está en subrayar los argumentos con la mayor fuerza posible y defender nuestra Constitución para buscar la verdad para el pueblo estadounidense”, indicó Pelosi a los periodistas.

La Cámara de Representantes, controlada por los demócratas, aprobó el pasado 18 de diciembre los cargos contra Trump, con lo que dio luz verde a la celebración de un “impeachment”, como se denomina en inglés el juicio político, que tendrá lugar en el Senado, dominado por los republicanos.

Pese a la expectativa generada y el contexto de aguda división política en EE. UU., el resultado del proceso es previsible por la mayoría republicana en la Cámara Alta, es decir, favorable para Trump.

“El presidente de Estados Unidos no está por encima de la ley”, dijo Pelosi. “Se le hará responsable”.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.