Según el recuento de la Universidad Johns Hopkins, el país sufrió 4.491 muertes más en las últimas 24 horas; por lejos el mayor balance diario de fallecidos.
Desde hace al menos dos semanas, Estados Unidos viene batiendo sus propios récords de muertos casi a diario. Este miércoles, la marca había llegado a 2.569, número que ahora parece ínfimo comparado con el nuevo conteo.
Aunque es muy probable que la cifra de este jueves incluya muertes “probablemente vinculadas” a la COVID-19 que no habían sido contabilizadas como tales anteriormente, las cifras contrastan con el discurso de Trump, que parece soslayar la dimensión de la emergencia e incluso afirmó que ese país probablemente ya había pasado el pico de contagio.
Con cerca de 33.000 muertos, Estados Unidos es el país con el mayor número de fallecidos por coronavirus registrados, por delante de Italia (22.170 muertos), España (19.315) y Francia (17.941). El país norteamericano registra cerca de 667.800 casos de COVID-19.
Justo esta tarde, Trump afirmó que, dada la supuesta realentización de la epidemia, “hay grandes zonas del país que, ahora mismo, pueden pensar en abrir”. El presidente precisó que los gobernadores locales serán los encargados de tomar la decisión, aunque afirmó que algunos podrían reabrir incluso mañana.
Las recomendaciones federales publicadas por la Casa Blanca prevén que los estados se basen en determinados criterios para retomar sus actividades en tres etapas. “No vamos a reabrir de una vez, sino en un proceso cuidadoso, paso a paso, y algunos estados van a poder abrir antes que otros”, dijo Trump.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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