Las cifras tienen en cuenta las fronteras aéreas, terrestres y portuarias de Estados Unidos, lo que representa la mencionada baja respecto al mismo periodo del año pasado.

El número de entradas desde el vecino Canadá ha aumentado (+4,8 %), pero aquellas de México, al sur, han disminuido 9,4 % según las estadísticas publicadas por la Administración de Comercio Internacional (ITA) y la Oficina Nacional de Turismo y Viajes (NTTO) que dependen del Departamento de Comercio.

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El presidente Donald Trump quiere construir un muro entre México y Estados Unidos para frenar la inmigración ilegal y las relaciones entre los dos países se han complicado sustancialmente desde su llegada a la Casa Blanca en enero pasado.

Para Europa, la caída es de 2,6 % y para el resto del mundo de 5,7 %.

El número de entradas de ciudadanos provenientes de Francia aumentó 1,5 %, pero aquellas desde Reino Unido cayeron 6,2 % y desde Rusia, 28,2 %.

La disminución es igual y particularmente pronunciada para el Medio Oriente (-29,8 %) y África (-27 %).

La administración de Trump prohibió de manera permanente en septiembre la entrada a territorio estadounidense a ciudadanos de seis países de Medio Oriente y África (Yemen, Siria, Libia, Irán, Somalia, Chad), además de Corea del Norte. Esta decisión está siendo apelada ante la justicia.

Las nuevas medidas de seguridad también obligan a las personas que viajan desde ciertos países de Medio Oriente a no viajar con aparatos electrónicos en la cabina.

Ya en febrero, y tras la firma del primer decreto antiinmigración de Trump, las  reservas de viajes hacia Estados Unidos habían disminuido.

AFP

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.