“Es una creciente crisis de seguridad”, dijo Donald Trump en un discurso televisado a la nación, en el que insistió en erigir una barrera de acero en la frontera con México, con un costo de 5.700 millones de dólares.

En su discurso de nueve minutos, Trump dijo que los agentes fronterizos se enfrentan cada día a “miles de inmigrantes ilegales” que intentan entrar al país.

“A pedido de los demócratas, va a ser una barrera de acero y no un muro de concreto. Esta barrera es absolutamente crítica para nuestra seguridad fronteriza. Es algo que nuestros profesionales en la frontera quieren y necesitan”, dijo el presidente estadounidense.

“Es solo sentido común. El muro se pagará rápidamente por sí mismo”, añadió.

Trump señaló que además existe una “crisis humanitaria” y agregó que “todos los estadounidenses sufren por la inmigración irregular”.

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El mandatario citó varios casos de crueles asesinatos cometidos por inmigrantes irregulares y destacó que Estados Unidos puede sentir orgullo por acoger a inmigrantes legales.

Cierre de gobierno

El Gobierno ha estado cerrado durante casi tres semanas después de que Trump se negara a aprobar un proyecto de ley de financiamiento porque no incluía los 5.700 millones de dólares necesarios para construir el muro.

El presidente les dijo a los demócratas la semana pasada que estaba dispuesto a mantener el Gobierno cerrado durante meses o incluso años hasta que se resuelva el problema de la frontera.

En los últimos días, los demócratas y el Gobierno han mantenido reuniones para negociar el fin del cierre federal, pero los legisladores opositores dijeron estar dispuestos a aprobar solo 2.000 millones de dólares para el financiamiento de la seguridad fronteriza

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.