Scavino ha usado varias veces su propia cuenta de Twitter para difundir noticias falsas y teorías conspirativas, como que los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron parte de un plan del gobierno, que Michelle Obama es un hombre y que Beyonce es financiada por la CIA, informa Independent.
Además, comparte contenido similar que es publicado en páginas de noticias falsas como InfoWars, cuyo director, Alex Jones, suele afirmar que el gobierno alienta la homosexualidad para que las parejas no tengan más hijos y que el programa de esterilización es una estrategia para matar niños.
Scavino, además, fue acusado de antisemita en la campaña presidencial que le dio la victoria a Donald Trump por publicar una imagen de Hillary Clinton con la Estrella de David y la frase “la candidata más corrupta”. La imagen originalmente fue publicada en una página neonazi. En su defensa, Scavino dijo que se trataba de una “insignia de sheriff”, no de la Estrella de David; sin embargo, rápidamente borró el trino.
En la campaña por las elecciones primarias republicanas, Scavino publicó un video en el que el entonces rival de Trump, Ted Cruz, supuestamente tenía un ‘affair’ con su exempleada y comentarista de CNN Amanda Carpenter.
El ahora responsable de la cuenta de Twitter del presidente conoce a Trump desde hace más de 20 años, exactamente desde 1990, cuando él manejaba un carrito en un campo de golf. En ese momento, Trump le dijo “Tú trabajarás para mí un día”, añade Complex.
Por supuesto, Scavino es un fiel servidor de su jefe. Eso quedó claro cuando el año pasado CNN le preguntó si había algo que hiciera que abandonara a Trump. Él contestó que no.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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