En una carta dirigida al juez Brian Cogan, a la que ha tenido acceso Efe, el fiscal federal para el distrito este de Nueva York, Richard Donoghue, y el jefe de la división de Narcóticos del Departamento de Justicia, Arthur Wyatt, manifiestan que el gobierno se opone a las solicitudes del ‘Chapo’.

Pero las sospechas del gobierno no serían solo caprichosas, pues el único lugar exterior apto para presos de alto riesgo en el Metropolitan Correctional Center (MCC), donde permanece el mexicano, es un área de recreación en una azotea cubierta por una malla de alambre: esa misma terraza ya fue escenario de un fallido intento de fuga en 1981, en el que dos reos armados se enfrentaron a unos 100 policías.

“En este caso, el Buró de Prisiones ha considerado, y rechazado, la posibilidad de dar a los presos SAM (con medidas especiales) un tiempo extendido de ejercicio en el exterior porque está razonablemente relacionado a un interés criminológico legítimo: evitar las fugas del MCC”, explican los fiscales.

“Cualquier tiempo de ejercicio en el exterior sería particularmente problemático para este inculpado”, señalan, ya que Guzmán “ha planeado y ejecutado con éxito elaboradas fugas de dos instituciones penales de alta seguridad”, refiriéndose a las que protagonizó en los penales mexicanos Puente Grande y Altiplano, en 2001 y 2015, respectivamente.

En referencia al antecedente de 1981, en la que compinches del reo secuestraron un helicóptero y lo estrellaron allí, los fiscales aseguran que escapar “a través de la azotea, usando un helicóptero”, sería algo “sencillo” para el ‘Chapo’ en comparación con el sofisticado túnel que construyó en una de sus escapadas.

Además, indican, una de las razones por las que Guzmán está bajo medidas especiales es para evitar que se comunique “con otros miembros del cártel de Sinaloa u otros socios criminales que puedan llevar a cabo órdenes en su nombre”, y si se le permitiera hacer ejercicio al aire libre regularmente, habría riesgo de ello.

El ‘Chapo’ incluso ya dispone de una alternativa para hacer ejercicio: cinco horas semanales en una zona con una bicicleta elíptica, entre otro equipamiento, con una ventana que “le da acceso a aire y luz del sol frescos del exterior”.

Por otra parte, Guzmán asegura que necesita ponerse tapones en los oídos para poder dormir y que la prisión se los ha negado, algo que los fiscales descartan porque entonces hubiera sabido que hay restricciones, ya que en caso de emergencia, el reo no puede oír a los guardias, o ignorarlos deliberadamente.

El Chapo también pidió acceder a una tienda en que la población carcelaria general puede comprar objetos, pero los fiscales recuerdan que a presos con medidas especiales como las suyas no se les permite acceder a esos objetos comunes porque pueden “convertirlos en armas”.

Asimismo, y por último, la fiscalía pide al juez que descarte por “irrelevante” la solicitud de “El Chapo” de recibir seis botellas de agua a la semana, ya que según los registros ya las lleva obteniendo desde abril.