Los enormes bloques de hielo desprendido provienen del círculo polar ártico y se desplazan hacia el sur, perdiendo volumen progresivamente. Sin embargo, al pasar por los pueblos de pescadores de la región de Terranova y Labrador, su destino cambia.

De acuerdo con la Deutsche Welle, los nuevos ‘cazadores de icebergs’ rompen los bloques que se desprenden de los glaciares, “a veces con la ayuda de un rifle”. Luego suben los trozos al bote y los derriten en un contenedor.

El agua la venden a un dólar por litro, que luego de envasarse puede alcanzar los 12 dólares por botella en mercados de lujo principalmente de Europa y Oriente Medio, de acuerdo con ese mismo informativo.

Uno de los hombres dedicados a esta actividad dijo al medio alemán que puede aprovechar unos 800 mil litros de agua entre mayo y julio, y no ve problema en lo que hace: los icebergs “morirán en un par de semanas, y la naturaleza volverá a producirlos, así que no dañamos el medio ambiente”, sostiene.