En su escrito, el abuelo del actual presidente estadounidense hace una breve descripción de su origen, de su familia y de los motivos que lo llevaron a emigrar a Estados Unidos, cuando apenas tenía 16 años, en 1885. Según The Telegraph, luego de atravesar el océano, Trump consiguió una fortuna con el negocio de restaurantes y casas de huéspedes.

Allí obtuvo la nacionalidad, en 1892, y conoció a su esposa, Elisabeth Christ, con quien se casó en 1902, pero “tristemente” ella no pudo soportar la temperatura de Nueva York, por lo que decidieron viajar a Kallstadt, la ciudad de origen de Trump en Alemania. En su misiva, dice:

El pueblo estaba feliz de recibir a un ciudadano productivo y capaz. Mi anciana madre estaba feliz de ver a su hijo, a su suegra y a su nieto”.

Sin embargo, su alegría se vio truncada con la decisión del Ministerio Real de Estado, que le ordenó dejar su hogar en Baviera. Según The Washington Post, su salida del reino fue ilegal porque no había cumplido con el servicio militar antes de emigrar a Estados Unidos. Por eso mismo perdió su ciudadanía. Por la notificación, Trump dijo:

Todos estábamos paralizados del miedo, nuestra feliz vida familiar se vio empañada, mi esposa fue superada por la ansiedad y mi amado hijo se enfermó”.

En la carta, Trump manifiesta su deseo de recuperar la ciudadanía en Baviera. Al final del escrito, el hombre le dice (con un evidente tono de adulación) al príncipe Leopoldo:

En esta urgente situación, no tengo otro recurso que dirigirme a nuestro adorado, noble, sabio y justo señor, nuestro exaltado soberano Su Alteza Real, alteza de todo, que también ha secado muchas lágrimas, que ha dirigido tan benéfica, justa, sabia y sutilmente, y es profundamente amado, con la más humilde petición de que el más alto de todos, en dignidad piadosa,  permitirá al demandante permanecer en el más afable reino de Baviera”.

La sentida petición no hizo que las autoridades se conmovieran. En cambio, como informa Deutsche Welle, le notificaron que debía abandonar el territorio bávaro:

El ciudadano y pensionista estadounidense Friedrich Trump, residente actualmente en Kallstadt, es informado de que debe partir del estado de Baviera o enfrentar la deportación”.

Así, los Trump tuvieron que abandonar Alemania en julio de 1905 rumbo a Nueva York. Elizabeth, la esposa de Friedrich, estaba embarazada, y 3 meses después de llegar a Estados Unidos, dio a luz a Fred Trump, el papá del actual presidente del país.