De acuerdo con el rotativo inglés, tres empresas “oscuras” contribuyeron con dinero al comité inaugural de  Donald Trump, que recaudó 107 millones dólares cuando ingresó a la Casa Blanca en 2017.

Un financiero indio, una agente de bienes raíces israelí y otro agente de ‘lobby’ de Taiwán habrían aportado, cada uno, 25 mil dólares, indica The Guardian.

Según explica este diario, la ley electoral de los Estados Unidos prohíbe que los extranjeros no residentes contribuyan a las campañas políticas, incluidas las inauguraciones. Los donantes o campañas que “a sabiendas e intencionalmente” incumplan esta regla pueden ser multados o procesados.

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Una de las donaciones de 25 mil dólares se hizo través de una compañía fantasma en Delaware por parte del financiero indio, que no tiene ni ciudadanía ni residencia norteamericana. Otra fue hecha a través de una empresa en Georgia, vinculada al cabildero taiwanés. Además, una de sus hijas recibió una pasantía en la Casa Blanca, denuncia The Guardian.

La última contribución en investigación se realizó por medio de una empresa formada anónimamente en Nueva York, relacionada con el agente de bienes raíces israleí, que ha ayudado a otros desarrolladores extranjeros con problemas legales en los Estados Unidos, detalla el diario británico.

Fiscales federales de Nueva York y procuradores generales de Nueva Jersey y Washington han emitido citaciones al comité de inauguración de Trump en las últimas semanas, exigiendo registros e información sobre sus contribuyentes y gastos, finaliza The Guardian.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.