“El primer paso para el sueño de una moneda única ha sido dado. Como ocurrió con el euro en el pasado, puede ocurrir con el peso real aquí”, declaró este viernes el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, a la salida de su hotel en la capital argentina previo a su regreso a Brasil.

El ministro de Hacienda de Argentina, Nicolás Dujovne, confirmó que la idea de lograr la moneda única a futuro es compartida por ambos países y fue abordada con su par brasileño, Pablo Guedes, pero también reconoció que de momento es una idea “de largo plazo (que) requiere antes de una convergencia en muchos aspectos: fiscales, tributarios y laborales”.

Pese a las declaraciones de Bolsonaro, el Banco Central de Brasil lanzó un baldado de agua fría al sostener en un comunicado que “no tiene proyectos o estudios en curso para una unión monetaria con Argentina”:

“Hay solamente, como es natural en la relación entre aliados, diálogos sobre la estabilidad macroeconómica, así como debates acerca de la reducción de riesgos y vulnerabilidades y fortalecimiento institucional”

La idea de la moneda única, que ya fue lanzada a finales de los 90 para el Mercosur, pero nunca se concretó, resurgió el jueves en el marco de la primera visita oficial de Bolsonaro a Buenos Aires.

Para concretarse, el proyecto exige además la aprobación de los parlamentos de ambos países y la creación de un Banco Central supranacional.

La moneda argentina, valuada en 46,12 pesos por dólar, se depreció casi 59 % desde enero 2018, mientras que el real brasileño, a 3,883 por dólar, perdió 15,46 % en el mismo lapso. En 2018, la inflación argentina fue de 47,6 % y la de Brasil 3,75 %.

Daniel Artana, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), estimó que “no están dadas las condiciones hoy para tener una moneda en común con Brasil”:

“Si creáramos una moneda con Brasil, se acaba automáticamente la inflación, pero tendríamos muchos otros problemas”