El primer ministro británico, Boris Johnson, hospitalizado desde hace cuatro días con coronavirus, salió de la unidad de cuidados intensivos y emprenderá su recuperación en un servicio general del hospital St Thomas de Londres, anunció este jueves su gobierno.

Johnson, de 55 años, “ha sido trasladado esta tarde de los cuidados intensivos a la sala general, donde recibirá una estrecha vigilancia durante la fase inicial de su recuperación”, afirmó un portavoz de Downing Street.

Los mensajes durante el día habían sido alentadores: “su estado de salud sigue mejorando”, “continúa dando pasos positivos”, tiene “buen ánimo”. A última hora del jueves llegó la noticia que tranquilizaba al país, y que aparentemente lo deja fuera de peligro.

El Ejecutivo ha dicho y repetido que el líder conservador no necesitó respirador y no se le diagnosticó neumonía. Aun así, habían presentado como un gran progreso el hecho de que “se sentó en la cama y conversó”, lo que hacía pensar que había llegado a estar bastante afectado.

Muy criticado por haber tomado medidas de distanciamento social más tarde que sus principales vecinos europeos, Johnson cambió el rumbo de una estrategia inicial aparentemente destinada a lograr inmunidad colectiva y el 23 de marzo ordenó al país quedarse en casa.