La mayoría de las muertes y contagiados, que ya son más de 44.600, se registran en la central provincia de Hubei, cuya capital Wuhan es el epicentro de la epidemia y donde 56 millones de personas fueron puestos en aislamiento.

A medida que Pekín lucha por contener la epidemia, el número de personas infectadas en un crucero frente a la costa de Japón se elevó a 174.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la epidemia era una “amenaza muy grave”, pero luego admitió que había a la vista una “oportunidad” de controlar la crisis.

Encerrados en casa por miedo a contagiarse, millones de chinos recurren a Internet para seguir con su vida diaria, ya sea trabajando desde casa, estudiando a distancia o visitando virtualmente museos y exposiciones.

Además de aislar a Hubei, las autoridades han restringido los movimientos en otras ciudades alejadas del epicentro en su esfuerzo sin precedentes para contener el virus.

Un hecho positivo es que el número de nuevos casos ha disminuido en Hubei durante dos días consecutivos, y también fuera de esa provincia en la última semana, según la Comisión Nacional de Salud de China

“En general, el número de nuevos casos está disminuyendo lentamente”, dijo el martes Zhong Nanshan, un renombrado científico de la Comisión de Salud, en una videoconferencia con personal médico en Wuhan.

“¿Cuándo se produce el punto de inflexión? No puedo decirlo. Pero creo que está en su apogeo a mediados y finales de febrero”, dijo.

Sin embargo, otros especialistas son más prudentes. “Creo que tenemos que ver los datos muy de cerca en las próximas semanas antes de hacer cualquier predicción”, dijo el jefe médico australiano, Brendan Murphy, a la Australian Broadcasting Corporation.

En Ginebra, la Organización Mundial de la Salud (OMS) inició una reunión excepcional de dos días con la presencia de unos 400 científicos de todo el mundo para discutir la epidemia con el nuevo coronavirus.

Si invertimos ahora tenemos una oportunidad realista de detener esta epidemia”, declaró el secretario general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

El jueves, en Bruselas, se darán cita también los ministros europeos de Salud para intentar coordinar una estrategia común para paliar la epidemia. Y la OMS ha enviado una misión de expertos a China, dirigida por Bruce Aylward, un experto en la lucha contra el Ébola.

Fuera de China continental, el virus mató hasta ahora a dos personas, una en Filipinas y otra en Hong Kong, pero más de 400 casos de contaminación fueron confirmados en 30 países y territorios.

Varios países han prohibido las llegadas desde China, mientras que las principales aerolíneas suspendieron los vuelos hacia y desde el país. El mayor grupo de casos fuera de China está el crucero Diamond Princess, en cuarentena frente a la costa de Japón.

Exámenes de laboratorio confirmaron 39 nuevos contagios entre las personas a bordo, lo que eleva a 174 el total de contaminados.

La OMS está especialmente preocupada por el caso de un británico que nunca estuvo en China y que fue contaminado en Singapur. Luego se lo transmitió a al menos 11 compatriotas durante una estancia en Francia antes de ser diagnosticado en el Reino Unido.

Cinco de ellas están hospitalizadas en Francia, otras cinco en Reino Unido y un hombre de 46 años internado en la isla española de Mallorca, donde reside.

Dado el peso económico y la posición de China en el nexo de las cadenas de suministro mundiales, el virus está afectando a empresas de todo el mundo y en múltiples sectores de todo el mundo.

Es “evidente” que la epidemia tendrá un profundo impacto en la industria aeronáutica y en la economía en su conjunto, dijo este miércoles Ihssane Mounir, director comercial de Boeing, en el Salón Aeronáutico de Singapur -el más grande de Asia-, muy afectado por la retirada de los expositores y la baja asistencia.

Mientras tanto, el gigante estadounidense de chips Intel, Facebook, el fabricante chino de teléfonos Vivo y Cisco, se han retirado del Mobile World Congress en Barcelona por temor al nuevo coronavirus.