Hasta ahora, lo único concreto en este confuso hecho de narcotráfico es que hay cuatro cadáveres, el jet Hawker 800, color blanco de matrícula XB-PYZ, al parecer, de México, estampado contra un maizal del área de Santa Marta Salinas, Chisec, en Alta Verapaz, norte de Guatemala, muy cerca de la frontera con México; y unas armas y un alijo de drogas.

El hecho ocurrió el martes pasado, cuando la nave, procedente de Venezuela, intentaba aterrizar en una pista clandestina en Guatemala, reportó Prensa Libre. Pero ese fue apenas la mitad del recorrido que había hecho el avión involucrado en este accidente aéreo, pues varias horas antes había sido robado en el aeropuerto internacional Mariano Matamoros de Cuernavaca (México).

El coronel Juan Carlos de Paz, vocero del ejército guatemalteco, le dijo a ese medio que la nave despegó de la terminal aérea de Cuernavaca sin autorización ni plan de vuelo, “pero se detectó que aterrizó a las 16 horas en el Aeropuerto Internacional del estado de Zulia, Venezuela”.

Una hora y cincuenta minutos después, el jet salió de Venezuela hacia el norte. Eso hizo que se activara el plan de trazas del ejército de Guatemala, que mandó tropas a varios puntos de ese país centroamericano, a donde ingresó, detectado por radares, a las 8:00 de la noche, agrega Prensa Libre.

En el reporte que hace del hecho El País, de España, asegura que la aeronave, robada en el aeropuerto de Cuernavaca por tres hombres que se hicieron pasar por mecánicos, que dijeron haber llegado a hacerle pruebas de motor, “pertenecía a una compañía colombiana cuyo dueño aún no ha sido localizado”.

Según el diario español, desde que el avión despegó de Cuernavaca “las autoridades aeronáuticas de México, los países centroamericanos y Colombia comenzaron a darle seguimiento”. De esa manera se pudo establecer la ruta que siguió: de Morelos pasó a Oaxaca y Tabasco (en México); luego entró a Guatemala por El Progreso, atravesó Belice y sobrevoló el mar Caribe para entrar por el lago de Maracaibo a Venezuela, y aterrizó en el Estado de Zulia, cerca de la frontera con Colombia.

Autoridades mexicanas confirmaron este jueves a la AFP que la aeronave despegó “ilegalmente” del aeropuerto de Cuernavaca, donde permanecía estacionada desde el 10 de agosto en un hangar alquilado por una empresa, cuyo propietario es buscado por las autoridades locales.

Esa agencia agrega que en lo que va del año, Guatemala ha localizado 26 aeronaves utilizadas en operaciones del narcotráfico, principalmente en zonas desoladas del norte y sur del país. En 2019, Guatemala confiscó 54 aeronaves bajo sospecha de haber sido usadas para transportar droga. Según Estados Unidos, 90 % de la cocaína que llega a ese país pasa en avionetas, lanchas y hasta submarinos por México y Centroamérica.

Este jueves por la tarde, Prensa Libre confirmó que uno de los muertos en el accidente del narcojet es Jeankarlo Alexánder Sánchez Meneses, un narcotraficante que se fugó de una cárcel en ese país en marzo de 2019. Ese diario cita un informe del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) según el cual Sánchez Meneses tenía 26 años y la causa de su muerte fue “laceración hepática, seguido de trauma cerrado de abdomen”.

La identificación de este narco, continúa el diario guatemalteco, fue posible gracias a las impresiones dactilares (cotejo dactiloscópico). El Ministerio Público detalló que la relación de identidad se hizo al comparar fotografías obtenidas en la escena donde se ubicaron los cadáveres y las imágenes del prófugo de la justicia. “Ahora está confirmado”, dice con certeza el medio.