Autos arrastrados por la corriente, derrumbe de casas precarias, niños rescatados en balsa por bomberos en vecindarios tapados por las aguas y una patrulla ambiental movilizada para buscar los reptiles: este es el panorama que Rio de Janeiro vivió en las últimas horas, tomando por sorpresa a la población y a las autoridades.

Las tres últimas víctimas reportadas por los socorristas fueron dos hombres ahogados en barrios del oeste de la ciudad y un hombre que falleció en un deslizamiento de tierra que ya había provocado la muerte de dos mujeres en la favela Babilonia, en el barrio de Leme, en una extremidad del turístico Copacabana.

En la tarde, los bomberos confirmaron el hallazgo de tres cuerpos -una mujer, una niña y un hombre- en un taxi enterrado en una calle que une los barrios de Botafogo y Copacabana. Un motociclista fue arrastrado por la corriente en el barrio de Gávea y otro hombre murió electrocutado.

Las lluvias comenzaron la tarde del lunes y continuaron el martes, con menor intensidad, y se espera que sigan hasta el miércoles. La región más afectada fue la zona sur, donde se mezclan acomodados barrios como Ipanema, Copacabana y Botafogo con favelas construidas en las laderas de los cerros.

En barrios como Copacabana y en la favela Rocinha el volumen de lluvia en las últimas 24 horas superó los 300 milímetros cúbicos: casi el triple que la media esperada para todo el mes de abril.

El alcalde de Rio, Marcelo Crivella, criticado por su inacción ante la situación, reconoció que la municipalidad carecía del contingente de máquinas y del personal suficiente disponible en el momento en que se desataron las primeras emergencias.

Según él, el gran volumen de lluvia fue inesperado, y subrayó la falta de recursos federales para realojar a las personas que viven en áreas de riesgo. “Muchas casas en la ciudad de Rio se construyen en áreas inapropiadas, en lugares donde corre agua. Eso es una tragedia y hemos intentado alertar a las personas”, dijo.

Es el segundo temporal con víctimas fatales en Rio de Janeiro en lo que va del año. En febrero, lluvias torrenciales y fuertes vientos provocaron otras siete muertes y dejaron a la ciudad en estado de crisis.