Om Yun-Chool, pesista en la categoría de 56 kilos de peso corporal, había ganado oro en Londres 2012, y en ese entonces le dedicó el triunfo al fallecido dictador Kim Jong-il, reporta The Daily Star.

No obstante, en Río 2016 las fuerzas le alcanzaron para ganar medalla de plata y eso lo puso muy triste. “No soy ningún héroe”, dijo el deportista, citado por United Press International.

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Uno de los miembros del gobierno de Corea del Norte estaba presente durante la competencia, pero apenas se escapó el oro, el funcionario se fue con ‘cara de piedra’ y sin decir palabra, informa Chosun.

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