Ibargüen, de 32 años, ofreció unas breves declaraciones en la zona mixta del estadio Joao Havelange, donde acababa de cumplir su sueño olímpico, y en ellas afirmó, citada por el medio cubano Cuba debate, que:

Cuba ha aportado grandemente a mi preparación y tiene mucho en este oro. Soy el resultado de un excelente trabajo de los entrenadores cubanos desde mi principio: Regla Sandrino, Jorge Luis Alfaro, y hoy Ubaldo Duany”.

Según la campeona olímpica, ella tiene una deuda con ese país “desde la parte psicológica hasta mi amor por el atletismo”, y aseguró que sin todos los entrenadores cubanos que ha tenido a lo largo de su carrera, el oro recién conseguido en Río no hubiera sido posible.

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En las mismas declaraciones, Ibargüen resaltó el dominio del salto triple que ahora tiene América, y que en otra época tuvo Europa, y dijo que, pese a que ahora el ‘nuevo continente’ tiene más títulos en esta disciplina, hay que seguir trabajando para que el éxito se extienda a otras pruebas.

Luego de eso, Caterine afirmó que visitará Cuba este mismo año para presentar la medalla a la isla.

Pienso ir antes de que acabe el año porque es uno de los países que más me gusta y quiero compartir este oro con ustedes”, puntualizó.