El Diario es un medio que brinda la más completa información de lo que pasa en Risaralda y su capital Pereira, así como en Colombia y el mundo.
En los fértiles cafetales del municipio de La Celia, Risaralda, durante el periodo de incertidumbre que originó la pandemia, nació un proyecto que representa mucho más que una apuesta productiva: encarna la tradición, la persistencia y el espíritu de toda una comunidad. La protagonista de esta iniciativa es Laura Vázquez Ferreira, docente rural y orgullosa cafetera, quien encontró en el mismo café que le ha acompañado toda la vida la inspiración para desarrollar el vino de café celianés, un producto artesanal cuya esencia es, ante todo, colectiva y familiar.
De acuerdo con lo relatado por Laura en El Diario, su vínculo con la tierra y la educación siempre ha coexistido con la cultura cafetera, pero fue durante el confinamiento que su deseo de transformación se materializó en un sueño tangible. La idea fue gestándose dentro del espacio de la Asociación de Mujeres Cafeteras de La Celia (AMCCE Café), un grupo que, en palabras de la creadora, ha sido fuente de motivación y aprendizaje, gracias al ejemplo de figuras como Maribel Llanos Martínez y su madre, Lucero Martínez. Allí, la capacitación en desarrollo de marca y la preparación para innovar con productos derivados del café fueron esenciales para descubrir nuevas posibilidades.
La propuesta de originar un vino a partir del café, producido por mujeres cafeteras del municipio, surgió como una inquietud personal, pero se consolidó mediante ensayos prácticos en los días de encierro. El proceso fue arduo, de tropiezos y logros, acompañado de un curso virtual en emprendimiento que permitió definir elementos clave como el nombre, la imagen y el logotipo del producto. El apoyo constante de su familia—su hermano, su madre y su esposo—resultó determinante para asumir en conjunto todas las actividades, desde la fabricación hasta la logística y la promoción.
Un aspecto que sobresale es el carácter diferenciador de este vino: se elabora exclusivamente a partir del café cultivado por las mujeres de La Celia, lo que refuerza su arraigo y la identidad local. El proyecto, nacido, construido y preservado en el núcleo familiar, aspira a llevar el nombre del municipio más allá de sus fronteras. Sin embargo, los desafíos logísticos han estado presentes, especialmente en lo relacionado con la adquisición de insumos, como las botellas de vidrio, lo cual impulsa la exploración de nuevos formatos para facilitar la comercialización.
En el horizonte de este emprendimiento se vislumbran más alternativas, como la incorporación de frutas autóctonas—por ejemplo, mora—, que ampliarán la propuesta sin perder la esencia del café local. El testimonio de Laura resalta el significado de ser mujer emprendedora en La Celia: continuidad del legado, respaldo entre mujeres y la inspiración que su ejemplo genera en otras caficultoras, quienes también han encontrado la motivación para innovar con productos derivados del café.
El vino celianés lleva la marca Celiano, registrada tras afrontar y superar obstáculos legales derivados de la similitud con otros nombres. El símbolo elegido para la etiqueta, el saltarín rayado—ave emblemática del municipio—, fue definido tras una consulta familiar, encapsulando el vínculo de identidad colectiva. A pesar de que la distribución del producto aún es limitada por cuestiones logísticas de transporte, el interés que ha despertado en ciudades como Pereira, Medellín, Bogotá, Cali y Bucaramanga es un estímulo para continuar expandiendo la marca.
Celiano se consolida como testimonio del esfuerzo, la gratitud y el orgullo de una comunidad. Cada botella encarna la perseverancia de Laura y su familia, la fuerza creativa de las mujeres cafeteras y la ambición de consolidar un producto auténticamente celianés en Colombia. Según se destaca en el artículo de El Diario, Celiano es el reflejo de un emprendimiento gestado desde el amor, la paciencia y el compromiso con la tierra.
¿Qué significa tener una Denominación de Origen y es relevante para productos como Celiano?
En contextos locales donde el producto busca resaltar su vínculo con la cultura y el territorio, la Denominación de Origen (DO) adquiere importancia, ya que certifica y protege la identidad y la procedencia de bienes como alimentos y bebidas. Aunque en el caso del vino de café Celiano el artículo no menciona explícitamente la DO, el registro de marca obtenido representa un paso relevante hacia el reconocimiento legal y la consolidación de su identidad en el mercado.
Si Celiano, en el futuro, llegara a buscar una DO, ello implicaría beneficios como reconocimiento oficial del origen y mejores condiciones de protección frente a la competencia. Además, fortalecería la percepción del consumidor sobre la autenticidad y la calidad del producto, asegurando que siga siendo un símbolo de La Celia y de quienes han hecho posible este emprendimiento.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO