De acuerdo con nutricionistas y dietistas, consultados por el medio español, los paquetes deben tener nitrógeno en su interior para que las papas conserven su olor y sabor hasta 6 meses después de empacado.

Por esta razón, las papas están en bolsas herméticas de polipropileno para que no ingrese la luz ni oxigeno, y así se evite que las grasas se oxiden y cambien el sabor del alimento.

Otra de las razones es que el gran volumen de gas en el envase protege al producto de roturas por impacto o aplastamiento, agregó el mismo medio.

Según los especialistas, cuando abrimos una bolsa de papas fritas se pierde la hermeticidad y la protección que daban los gases que estaban en el empaque.

De este modo, el producto queda expuesto a la humedad, el oxígeno y a la luz del ambiente.  

Por tal motivo, los expertos aconsejan consumir el alimento en el menor tiempo posible para que no pierda su sabor característico.