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El comienzo de 2026 marca, para los hogares colombianos, un ambiente de recuperación financiera caracterizado por una combinación de cautela y optimismo. De acuerdo con el estudio Consumer Pulse de TransUnion del cuarto trimestre de 2025, los colombianos registran señales claras de mejora en la gestión de sus recursos: se aprovechan los descuentos, se optimizan los gastos no esenciales y el crédito adquiere protagonismo como mecanismo de respaldo frente a situaciones imprevistas. Este contexto señala una mejor proyección en los ingresos familiares, respaldada por estrategias de consumo más planificadas.
No obstante, el análisis revela que la preocupación por el costo de vida y la estabilidad laboral sigue condicionando las decisiones cotidianas. Según el estudio citado, el 40% de los encuestados afirmó que su situación financiera familiar superó las expectativas, lo que representa un incremento de tres puntos porcentuales con respecto al cierre de 2024. De manera paralela, el porcentaje de quienes percibían un deterioro en sus finanzas pasó del 30% al 25%, reflejando un entorno cada vez más estable.
El optimismo también se evidencia en las proyecciones a futuro. El 76% de los participantes expresó confianza en la evolución de sus finanzas y la misma proporción espera que sus ingresos crezcan en el transcurso de los próximos 12 meses, cifras que superan levemente las del año anterior. Sin embargo, el clima de alivio no es absoluto: la inflación —citada como preocupación por el 67%— y el desempleo —mencionado por el 58%— continúan ocupando un lugar central en la lista de inquietudes financieras para la mayoría de las familias del país.
En este panorama dual, los hogares colombianos han flexibilizado, aunque parcialmente, los recortes en el consumo. El 52% indica que ha restringido gastos discrecionales como salidas, viajes o entretenimiento, proporción que ha disminuido en comparación con el año previo. Esta tendencia sugiere que, si bien la presión persiste, se vislumbra una recuperación en la capacidad de consumo.
A esto se suma una mayor disciplina financiera. Un 33% de los encuestados aseguró haber acelerado el pago de deudas, mientras que el 26% logró incrementar el ahorro destinado para posibles emergencias. De cara al futuro, el 37% prevé ajustes adicionales en gastos no esenciales, porcentaje un poco menor al del año anterior, y el 38% anticipa limitar compras importantes. El acceso al crédito permanece como un recurso determinante para enfrentar imprevistos y alcanzar metas: el 61% lo considera fundamental, mientras que el 47% afirma que sus puertas se han abierto más en el acceso a productos crediticios en comparación con 2024.
Resulta relevante que el 42% planea solicitar nuevos créditos o refinanciaciones, concentrándose mayoritariamente en productos personales. Aun así, la demanda de créditos para vivienda y vehículos también ha crecido, mostrando un interés en proyectos de mayor alcance temporal. La principal razón para endeudarse, señalada por el 38%, es estar preparado ante gastos inesperados, y en caso de refinanciar, el 43% busca reducir tasas de interés. Las estrategias cotidianas de compra consolidan la tendencia: seis de cada diez colombianos priorizan los descuentos, eligen comercios más accesibles o marcas genéricas, y aprovechan promociones especiales con tarjetas de crédito.
¿Por qué es tan importante el crédito para los hogares colombianos?
El estudio de TransUnion evidencia la creciente relevancia del crédito como soporte para la estabilidad financiera en Colombia. Esto responde a la necesidad de enfrentar situaciones inesperadas y apoyar la consecución de objetivos importantes, como la adquisición de vivienda o vehículo. La disponibilidad de crédito permite a las familias afrontar imprevistos que, de otro modo, podrían desequilibrar sus finanzas.
Además, opciones como la refinanciación refuerzan el papel estratégico del crédito, en particular en contextos económicos donde las tasas de interés y la inflación representan desafíos significativos. Un acceso facilitado a productos financieros, sumado a una mayor disciplina en el manejo del endeudamiento, se traduce en una herramienta relevante para la planificación y la proyección económica a mediano y largo plazo.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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